Por qué escoger alimentos de temporada

Escrito por Nutrición a las seis el lunes, 1 de febrero de 2016 | 6:00:00


¡Buenos días! Comenzamos el mes de Febrero y seguimos en pleno invierno, aunque no lo parece demasiado por las temperaturas, lo que hace que no sepamos dónde nos encontramos, y no sólo las personas, las plantas y animales tampoco. Sin embargo, esto son ciclos y durante toda la historia del mundo ha habido años más fríos y más calurosos, más secos y más húmedos. Con todo, la naturaleza es sabia y nos ofrece en cada momento lo que necesitamos.
Por esta razón hoy quiero dedicar el post a las razones por las que consumir productos de temporada. Hoy en día, los países desarrollados, vivimos en un ambiente de abundancia, gracias a las nuevas tecnologías que se han desarrollado para recolectar y conservar los alimentos. Me parece estupendo utilizar esos métodos de conservación para poder exportar los alimentos e incluso poder transportarlos de una ciudad a otra del país. Sin embargo, creo que hemos llegado demasiado lejos en un intento de conseguir la manera de poder ofrecer todo durante todo el año, y yo me pregunto, ¿por qué? ¿Para ganar más dinero vendiendo más? Creo que es la respuesta más plausible, pero ¿por qué no respetamos esos ciclos de la naturaleza, en lugar de explotarla, y dejamos que nos ofrezca cada cosa en su momento?
No sólo eso, hemos llegado a un punto que en lugar de consumir, por ejemplo, nuestros propios pimientos, lo que hacemos es exportarlos y luego importar los pimientos de otros países. ¿Cómo se come eso? ¿No es más lógico consumir los propios españoles y, si se quiere, también ofrecer los de fuera?
En fin, volviendo al tema, ¿por qué los nutricionistas (sobre todo) nos esforzamos por promocionar los alimentos de temporada, especialmente frutas, verduras y hortalizas?
Principalmente porque, como he comentado más arriba, la naturaleza es sabia, y por tanto nos ofrece diferentes alimentos que nos ayudan a afrontar las diferentes épocas. En invierno por ejemplo, nos proporciona alimentos cuyos nutrientes nos ayudan a combatir los catarros y gripes, además suelen ser más calóricos y con preparaciones culinarias en caliente que nos calientan frente a las bajas temperaturas. En verano por el contrario, tenemos alimentos cuyos nutrientes nos van a proporcionar protección frente a exposición solar, nos facilitan el mantenernos hidratados y suelen requerir de preparaciones más fresquitas para combatir las altas temperaturas.
Esto es desde un punto de vista nutricional, pero tenemos otros puntos, el organoléptico y económico. Desde el primero, podemos decir que al consumir alimentos de temporada, es lógico que su desarrollo sea el óptimo y se recolecte en el momento adecuado, por lo tanto, su textura, olor y sabor van a ser ideales. Cuando las frutas y verduras se recolectan antes de tiempo, no están en su punto de maduración óptimo y no sólo eso, sino que además las meten en cámaras frigoríficas para evitar que sigan madurando y se lleguen a echar a perder. Luego, en el momento de venderlas, como necesitan que terminen de madurar, lo que se hace es inyectarles una sustancia que favorece el proceso. Por esta razón, no van a tener la misma calidad organoléptica, además de que nos van a durar menos tiempo, vamos a tener menos margen de tiempo para consumirlos antes de que se pasen. Por ello, consumiendo los productos en su temporada, respetamos los ciclos de producción, evitando los monocultivos intensivos que echan a perder la tierra, y contribuimos a la positiva repercusión en el medio ambiente, es decir, los tiempos de veda, periodos de descanso, etc. 
En cuanto a la economía, y aunque muchos puedan decir lo contrario, lo cierto es que son más baratos. Al estar en su época, hay mayor oferta por lo que los precios del producto disminuyen. Si a esto le añadimos que son locales o regionales, hay un ahorro extra por el transporte. 
Y como quiero promocionar este consumo, con el comienzo del mes de Febrero comienza la temporada de fresas, fresón y espárragos verdes, mientras que termina la de las manzanas y el cardo. Por otra parte, seguimos encontrando kiwis, mandarinas, naranjas, plátanos y pomelo en cuanto a frutas, y en cuanto a verduras y hortalizas encontramos acelgas, ajo, alcachofa, apio, berenjena, brócoli, calabacín, cebolla, col lombarda, coliflor, endibias, escarola, espinacas, guisantes, habas, judías verdes, lechuga, pimientos, puerro, rábano, remolacha, repollo, tomate y zanahoria.
Con esto me despido hasta el próximo día. Un saludo y ¡feliz comienzo de semana!
Realizado por Cristina Vallespín Escalada
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