Cardiopatías ¿qué son y cómo tratarlas?

Escrito por Nutrición a las seis el miércoles, 25 de septiembre de 2013 | 6:00:00

¡Buenos días! Hoy continuamos con la semana del corazón y hablaré de dos patologías relacionadas con el corazón.
Antes de entrar en las propias patologías, me gustaría recordar qué es la enfermedad cardiovascular y algunos términos relacionados con ésta. La enfermedad cardiovascular es aquella que afecta al corazón y a los vasos sanguíneos, pudiendo ser aguda, como puede ser el infarto de miocardio, o crónica.
Una cardiopatía crónica deriva en una pérdida de la función cardíaca a largo plazo, pudiendo encontrarnos con una cardiopatía compensada si el corazón logra mantener la circulación de la sangre, o una cardiopatía descompensada si el corazón no logra una circulación sanguínea adecuada en todo el organismo.
Aquellas personas con obesidad abdominal, presión arterial alta, lípidos en sangre elevados siendo HDL bajo y LDL alto, resistencia a la insulina o proteína reactiva C sensible en la sangre, tienen un mayor riesgo de padecer cualquier tipo de cardiopatía y, en el caso de aquellos diagnosticados con síndrome metabólico, tienen una mayor probabilidad de infarto o cardiopatía coronaria.
Dicho esto, hoy hablaremos de cómo tratar a través de la nutrición una cardiopatía crónica, la insuficiencia cardíaca congestiva, y cómo enfocar la alimentación tras un infarto del miocardio.
¿Qué es la insuficiencia cardíaca congestiva?
La insuficiencia cardíaca congestiva es una cardiopatía crónica descompensada, que como he mencionado anteriormente, significa que el corazón no consigue mantener una adecuada circulación, por lo que se produce una retención de líquidos y de sodio que obligan al corazón a latir más rápidamente para compensar; esta descompensación además deriva en:
  • Oxígeno insuficiente para las necesidades del organismo.
  • Falta de nutrientes en las células, lo que imposibilita el adecuado funcionamiento de las mismas.
Y, como consecuencia, puede presentarse dificultad respiratoria, dolor en el pecho, mal nutrición y peso bajo, estos dos últimos enmascarados por la retención de líquidos y el edema resultante.

Tratamiento dietético
La alimentación debe estar orientada a disminuir en lo posible el gasto cardíaco y controlar el efecto térmico del alimento. No obstante, los requerimientos energéticos son mayores ya que el corazón realiza un sobreesfuerzo para intentar mantener una correcta circulación sanguínea y por el gasto pulmonar causado por una mayor demanda de oxígeno.
A causa del edema en muchos casos se tiende a restringir el consumo de líquidos, menos de 1 litro al día, y se recomiendan diuréticos para ayudar en la excreción de agua y sodio; además, por el acúmulo de sodio y para evitar otros problemas asociados, se pauta una dieta baja en sodio. No obstante, los diuréticos pueden favorecer una pérdida considerable de potasio, por lo que debería incluirse en la dieta alimentos ricos en este mineral tales como las frutas, más concretamente podemos tener en cuenta el plátano, naranjas, etc. Si el médico lo considera necesario se recetaría complementos de potasio, pero sólo en casos extremos.
También se debería limitar el consumo de bebidas que contengan cafeína con el fin de reducir el riesgo de taquicardias.
¿Qué es el infarto del miocardio?
Esta cardiopatía es de tipo agudo. Se produce por una obstrucción de la arteria coronaria, encargada de suministrar sangre al corazón, y el tejido cardíaco muere por falta de riego sanguíneo. Es una cardiopatía derivada de otros problemas, generalmente por ateroesclerosis, pero existen otras causas como trombos por problemas de coagulación o hipertensión.
Tras el infarto se tiene una sensación de sed importante, pero hay que evitar el aporte de cualquier alimento o agua hasta que la persona sea reconocida por un médico. Tras la exploración se suele recomendar líquidos de tipo infusiones, siendo necesario esperar algunas horas para ir añadiendo alimentos.
Por lo tanto, para el tratamiento dietético, se suele recurrir a una dieta de líquidos durante las primeras 24 horas tras el infarto, y después ir incorporándose a una dieta baja en colesterol y sodio, controlando muy bien el aporte energético. Igual que con la insuficiencia cardíaca, hay que vigilar el aporte de alimentos y, por tanto, de energía, con el fin de disminuir el trabajo del corazón. La fibra requiere de un trabajo extra a nivel de función cardíaca por lo que es necesario controlar su ingesta, además sería recomendable restringir el consumo de cafeína ya que es un excitante que contribuye, como hemos dicho antes, a un sobreesfuerzo del corazón, y tras recuperarse del infarto controlar el consumo de estas bebidas a no más de 3 tazas al día.
El objetivo del tratamiento del infarto de miocardio es intentar reducir el trabajo del corazón, para permitir que éste descanse a fin de que el tejido se repare en la medida de lo posible.
Para terminar, una dieta baja en grasas y colesterol es fundamental y se debe adquirir una rutina para mantener este tipo de alimentación de por vida.
Con esto me despido, nos vemos en el siguiente post :)
Realizado por Tamara Valencia Dueñas

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