Dietas milagrosas - Para reflexionar

Escrito por Nutrición a las seis el miércoles, 14 de octubre de 2015 | 6:00:00

¡Buenos días! Hoy me gustaría escribir un post para reflexionar, esta sección no trata de hablar única y exclusivamente de todas las dietas milagro que existen, que creo que pueden ser ilimitadas, el objetivo último es hacer ver a la población que una alimentación equilibrada es más que suficiente para tener salud. He revisado algunos posts de esta sección y no creo que el mensaje que queremos transmitir esté llegando, es más creo que lo único que llega es la información de estas dietas pero no el por qué no son las adecuadas para la salud.
¿Qué limites estamos dispuestos a sobrepasar con el fin de seguir unos patrones de belleza “correctos”? ¿Son realmente esos, unos patrones adecuados, reales y respetuosos con la salud?
Con el fin de alcanzar la perfección tendemos a buscar cosas que disimulen o borren nuestros defectos, porque parece ser que la moda no es ser auténticos sino perfectos, las imperfecciones no venden y no son atractivas. Debido al avance a la tecnología en el mundo de la moda ya no sólo se tapa con maquillaje sino que además se recurre al photoshop para conseguir la foto “perfecta”, el mejor tono de piel, la silueta más estilizada hasta extremos de lo más insospechados, etc. Hace pocos días compartimos en redes sociales una llamada a la cordura hecha por una de las actrices más relevantes actualmente en nuestro país. 
En la imagen podéis observar la foto real de la sesión de fotos, tomada con la cámara del móvil de la actriz, y la publicada en la revista. La diferencia es notable, el photoshop tiene grandes virtudes nos ayuda a mejorar la foto cuando estas a veces se nos quedan un poco oscuras o no se realza el color del momento que es lo que queríamos retratar, pero… ¿usarlo para cuadrar las medidas de una persona en unas medidas casi imposibles?
Todo esto es un caldo de cultivo para la creación de dietas milagro que se alimentan de todas estas pautas que a su vez crean en la población un sinfín de inseguridades. Luego nos echamos las manos a la cabeza cuando vemos las cifras de trastornos alimentarios y cuando escuchamos que se añade un nuevo trastorno al largo catálogo de este tipo de patologías, “Pero ¿cómo puede ser esto?” nos preguntamos, “Si lo que cuenta ahora es la salud y los hábitos saludables” decimos. “JA” digo yo, perdonad que me ría pero resulta que todos somos conocedores de lo que es la salud, los hábitos saludables y no hablemos de lo que es una alimentación saludable; todo el mundo sabe qué comer, cuándo y porqué pero entonces, si tan bien lo sabemos, ¿por qué existen las dietas milagro? ¿Por qué existe ese típico “el lunes me pongo a dieta”? ¿Por qué a lo que se supone que es “comer bien y saludable” lo limitamos a un período de tiempo para perder peso, y encima lo asociamos con estar a dieta? ¿Por qué hay personas que dicen “vivir siempre a dieta”?
Todos en la teoría sabemos lo que son unos buenos hábitos saludables pero en la práctica, las prisas y las ganas por conseguir las “medidas perfectas” llevan a coger el camino fácil, a escoger esa dieta que aunque tenga repercusión en la salud a medio-largo plazo en un primer momento quita todos esos kilos que uno piensa que son los que sobran. No importa si hay que restringir alimentos al máximo (es más, casi parece que es lo que gusta, cuantos más alimentos “prohibidos” mejor), cambiar el consumir alimentos por productos sustitutivos, gastarse todo el dinero posible en suplementos, todo vale con el fin de conseguir aunque sea brevemente esas medidas imposibles.
Todo vale excepto, claro está, acudir a un nutricionista que ponga un poco de cordura, que ayude a cambiar esos objetivos por otros más razonables y saludables y por supuesto ni hablamos de cambiar de hábitos, todo eso cuesta mucho, no es ni de lejos rápido y por supuesto, no vende.
Tengo la sensación de que en ese campo los nutricionistas que queremos llevar cierta ética en consulta y no vender lo de siempre “Pierde peso rápidamente, sin esfuerzos, sin cambiar de hábitos” es como darse de bruces contra una pared una y otra vez sin resultado.
En mi caso, elegí el camino largo, elegí reeducarme en la alimentación y no sin esfuerzo poco a poco lo he conseguido. ¿Y tú?
No quisiera finalizar el post sin dejar clara una cosa: los nutricionistas no existimos única y exclusivamente para que la gente adquiera hábitos saludables, pierda peso y se vea mejor, puede parecer que sí pero de ser así con un cursillo de 6 meses tendríamos más que suficiente, pero en cambio estudiamos, y mucho, durante años para ser el especialista que una persona debe buscar para cualquier aspecto relacionado con su alimentación, esto incluye lo anterior citado pero también cuál es la alimentación óptima para cada etapa de la vida, patologías, alergias e intolerancias alimentarias, etc.
¿A quién acudimos cuando tenemos fiebre y dolor? Respuesta fácil, al médico. ¿Y cuando tenemos problemas concretos, problemas cardíacos, de tiroides, dentales u oculares? La respuesta sigue siendo sencilla al cardiólogo, al endocrino, al dentista y al oculista, respectivamente. Así de fácil, ellos son los expertos médicos para tratar las patologías, prescribir la prueba precisa para diagnosticar y poner tratamiento. Pero ellos se especializan en esas patologías y puede que alguno se preocupe por la alimentación pero muy pocos caen en esa cuenta, resulta que el mejor tratamiento es operar o medicar pero ¿y la alimentación? ¿Puede ayudar al tratamiento? ¿Puede prevenir de tomar medidas drásticas?
Aquí es donde entramos nosotros, porque hemos decidido ayudar a las personas a través de la alimentación, porque una alimentación adecuada SI que ayuda y previene en la enfermedad, y mejora la salud.
Por tanto, los nutricionistas no somos “gordólogos” como la mayoría de la población cree, somos SANITARIOS especializados en alimentación y nutrición, no prometemos milagros, pero sí salud.
Con esta reflexión, me despido hasta el próximo post. :)
Realizado por Tamara Valencia Dueñas

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