Buñuelos de viento

Escrito por Nutrición a las seis el viernes, 30 de octubre de 2015 | 6:00:00

¡Buenos días! Llega el final de octubre y con él, llega a nuestro calendario el día de Todos los Santos. Si el año pasado conocíamos la tradición mexicana del pan de muerto, hoy no nos vamos tan lejos y preparamos un plato muy típico de aquí, los buñuelos de viento.
La tradición de este postre, que llega a nuestra gastronomía cada 1 de Noviembre, es de origen árabe, como gran parte de la repostería de España, ya que nuestra gastronomía se enriqueció gracias a ellos durante la ocupación árabe.
Se cree que el origen de la receta se sitúa en un pueblo malagueño, en Almogía, en el año 1090, debido a que el rey sevillano Mohamed ben Abad Al Motamid cercó la fortaleza de la ciudad. 
Al estar completamente fortificada, la ciudad se quedaba sin suministros tan básicos como la comida o la leña que usaban para los hornos, por lo que Abdelaziz ben Drisi el Jabazún, un panadero, hizo recuento de vituallas y decidió preparar unas tortitas de masa de agua y harina; luego las subió a lo alto del castillo y las metió en los calderos de aceite hirviendo que se usaban para arrojarlos a los asaltantes.
De esta forma se originó los ya famosos los buñuelos de viento. Y después de conocer la tradición pasamos a la cocina a preparar… Buñuelos de viento
Ingredientes
  • 4-5 huevos
  • 300 ml de agua 
  • 125 gr de harina
  • 25 gr de mantequilla
  • 2 cucharadas soperas de azúcar
  • Ralladura de 1 limón
  • Sal
  • Aceite de oliva
  • Azúcar glass para espolvorear
Preparación
Ponemos un cazo al fuego con el agua, la mantequilla, el azúcar, la ralladura de limón y una pizca de sal. Vamos removiendo y, en el momento en el que empiece a hervir, echamos de una vez toda la harina y removemos enérgicamente con una cuchara de madera hasta conseguir que la mezcla se desprenda de las paredes del cazo. En ese momento, retiramos del fuego y dejamos enfriar. 
Cuando temple, incorporamos 1 huevo y mezclamos bien. Cuando la masa haya absorbido la totalidad del huevo, echamos el siguiente. Repetimos el proceso con los 4 huevos y dejamos reposar la masa durante 2 horas. 
Pasadas las 2 horas, ponemos a calentar una sartén honda con abundante aceite. Cuando esté caliente (pero no demasiado), con la ayuda de dos cucharitas de las de café cogemos una porción de la masa y la echamos en el aceite. La masa al principio se quedará en el fondo, pero en seguida se inflará y subirá a la superficie del aceite. Cuando estén doraditos, con la ayuda de una espátula, los sacamos a un papel absorbente y dejamos que se enfríen. 
Tal cual los tenemos se pueden servir, sin embargo, lo común hoy en día es rellenarlos del sabor que más nos guste y además, espolvorear con un poco de azúcar glass.
Con esto nos despedimos. ¡Hasta el mes que viene! :)

Realizado por Jorge Ibarra Morato y Cristina Vallespín Escalada

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