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Insuficiencia Renal Aguda ¿Patología secundaria?

Escrito por Nutrición a las seis el lunes, 27 de abril de 2015 | 6:00:00

¡Buenos días! Comenzamos la semana hablando de una patología de un órgano muy importante para la eliminación de sustancias tóxicas, el riñón. Por esto hoy hablamos de la Insuficiencia Renal Aguda.
Se denomina insuficiencia renal aguda (IRA) a la reducción brusca, en horas o días, de la función renal; los riñones pierden la capacidad de eliminación de residuos así como del mantenimiento del equilibrio de líquidos y electrolitos en el cuerpo. Esto deriva en una acumulación de productos de desecho sobretodo desechos nitrogenados (urea y creatinina). 
Aunque se suele asociar a una disminución de la diuresis (IRA oligúrica), también puede darse el caso contrario y producirse un exceso de la diuresis o poliuria (IRA no oligúrica). La insuficiencia renal aguda suele presentarse como una complicación de enfermedades graves previas, muy común en enfermos hospitalizados.  
 Podemos encontrar diversos tipos de IRA:
  • Prerrenal. Proceso reversible que se produce como consecuencia de una respuesta fisiológica a la hipoperfusión renal, pero el parénquima renal está íntegro. Es la causa más frecuente de IRA, suponiendo el 60-70% de los casos. Entre las causas podemos encontrar hemorragias, problemas digestivos (vómitos, diarreas), pérdidas renales (diuréticos, cetoacidosis diabética, diabetes insípida, insuficiencia suprarrenal), pancreatitis, peritonitis, quemaduras, hipoalbuminemia, problemas causantes de disminución del gasto cardíaco, sepsis, anafilaxia, antihipertensivos, anestesia, hipercalcemia, cirrosis con ascitis, etc. 
  • Parenquimatosa. Se produce ya un daño en las estructuras anatómicas y se clasifica según la estructura primariamente dañada: glomérulos, túbulos, intersticio o vasos renales. La causa más importante es por necrosis tubular aguda (NTA) en la que se produce una lesión de los túbulos renales por mecanismos tóxicos. El daño puede producirse por isquemia o por tóxicos, más frecuentemente implicados los antibióticos (aminoglucosidos, cefalosporinas), contrastes radiológicos, AINES o anestésicos, entre otros. Otras causas de IRA parenquimatosa serían por lesión glomerular, lesión por reacciones alérgicas a fármacos o por obstrucción de las arterias o venas renales.
  • Postrenal. Las causas son lesiones que dan lugar a un obstáculo en la vía urinaria que impide la salida de la orina formada, provocando un aumento de presión. Pueden ser lesiones extrarrenales de uréteres-pelvis como piedras o tumores, vejiga (litiasis, coágulos, tumores, prosatatismo, vejiga neurógena), uretra (estenosis, fimosis) o también lesiones internas a nivel renal por depósito de cristales, coágulos, etc. Para que estas causas produzcan una insuficiencia renal es necesario que la obstrucción sea grave, prolongada y que afecte al tracto urinario distal (meato uretral externo, cuello de la vejiga) o bien a los uréteres. 

Como hemos mencionado anteriormente, se producen cambios en la diuresis (tanto por exceso o poliuria como por defecto u oliguria), pero también hipertensión, edemas e insuficiencia cardíaca, entre otros. Todos los síntomas y sus manifestaciones son causados por la retención de productos nitrogenados. 
Además de retención de productos nitrogenados (urea y creatinina), se produce retención de agua, sodio y potasio, etc. dando como consecuencia una acidosis metabólica. 
Tratamiento nutricional
La alimentación debe destinarse a intentar corregir y/o prevenir las alteraciones metabólicas y mantener las reservas de proteínas. 
Básicamente se intenta lograr un aporte energético adecuado a las necesidades, controlando el aporte de proteínas que va a verse limitado por el propio metabolismo y la retención de productos nitrogenados.
Deben ser proteínas de alto valor biológico. 
La ingesta de líquidos debe restringirse para alcanzar a una cantidad igual al volumen de orina producida y lo suficiente para reponer pérdidas por sudor, respiración y para el correcto desarrollo del organismo. Este segundo valor suele rondar los 500 ml.
El aporte de sodio no debe superar los 2 gramos al día, al igual que si existe hiperpotasemia el consumo de potasio debe restringirse a menos de 2 gramos al día siempre adaptado a las necesidades concretas de cada uno.
Con respecto a las vitaminas es muy frecuente la necesidad de suplementar con vitaminas B6, ácido fólico, vitamina C y vitamina D, ya que podrían encontrarse carenciados en estas.
En conclusión, la insuficiencia renal aguda es, mayoritariamente, una patología secundaria a otras patologías por lo que la prevención de dichas patologías es la base fundamental para evitar esta problemática.
Con esto me despido hasta el próximo post. :)
Realizado por Tamara Valencia Dueñas
Fuentes
Conocimientos adquiridos en la carrera de Nutrición Humana y Dietética.

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