Elige bien a tu comensal... hoy con Entamoeba histolytica

Escrito por Nutrición a las seis el miércoles, 15 de abril de 2015 | 6:00:00

¡Buenos días! Hoy en nuestra sección “Elige bien a tu comensal” me gustaría hablar de un parásito que es el causante de la enfermedad conocida como “diarrea del viajero”. Este parásito no es otro que la Entamoeba histolytica.
La Entamoeba histolytica es un parásito protozoario cosmopolita, y es la única ameba intestinal capaz de producir patología en el hombre. Se caracteriza por poseer falsas extremidades (pseudópodos) que le sirven tanto para la locomoción como para rodear las partículas de alimento antes de digerirlas.
Se clasifican en función de la forma:
  • Trofozoito: es la forma infectiva, el que causa la enfermedad.
  • Quiste: la forma infectante o de resistencia.
Ciclo biológico
El modo de transmisión es mediante ciclo directo con un único hospedador. La vía es fecal-oral, siendo el hombre el principal reservorio.
El ciclo se inicia con la ingestión oral de quistes existentes en alimentos, agua y manos contaminados. Una vez ingerido el quiste, su cubierta de quitina se reblandece y, en el intestino delgado, de 4 núcleos o células iniciales generan 8 trofozoitos. Éstos migran entonces hacia el intestino grueso donde, si las condiciones son favorables crecen para transformarse en amebas grandes y de ahí invadir la mucosa intestinal para luego migrar, por vía sanguínea a los demás órganos y tejidos, hígado, pulmón, riñón, cerebro, piel, etc. Por el contrario, si las condiciones no son favorables, el trofozoito se volverá a enquistar y será eliminado a través de las heces de nuevo al medio ambiente, cerrando así el ciclo biológico (y volviendo a empezar).
Sintomatología
El período de incubación varía de unos días hasta las 4 semanas, y es una enfermedad por lo general asintomática aunque cuando se dan, los síntomas abarcan de los leves, entre los que se incluyen cólicos abdominales, diarrea (ocasionalmente con sangre), fatiga, excesivos gases, dolor durante la defecación; hasta los más graves como sensibilidad abdominal, diarrea severa con sangre, fiebre y vómitos.
Prevención y tratamiento
Debido a que la enfermedad es asintomática, las personas infectadas contribuyen a propagar la infección. Por ello el mejor tratamiento, como nunca nos cansamos de repetir, es la prevención.
  • Tratamiento de aguas, por ebullición o yodación, aunque la cloración no es efectiva. La ameba se inactiva a unos 55-60oC.
  • Evitar el consumo de alimentos crudos (sobre todo vegetales) que puedan haber estado en contacto con aguas contaminadas, por riego o por lavados con agua infectada.
  • Educación higiénico-sanitaria en países endémicos.
  • Evitar el uso de heces humanas como abono y fertilizante.
  • Control higiénico-sanitario durante la manipulación de los alimentos.
Si vamos a viajar a países en desarrollo donde este parásito está muy extendido, deberíamos adoptar una serie de medidas higiénico-sanitarias para evitar la parasitación. Entre estas medidas, encontramos:
  • Beber agua embotellada de envases bien sellados. De igual manera, evitar el consumo de hielo con las bebidas ya que puede proceder de agua contaminada.
  • No utilizar tampoco el agua de grifos o fuentes para lavarnos los dientes.
  • No comprar alimentos en puestos ambulantes o callejeros ni de restaurantes que no ofrezcan una garantía de salubridad.
  • No consumir alimentos crudos o poco cocinados. Tampoco consumir alimentos que, aunque cocinados, hayan podido estar expuestos a temperatura ambiente sin ningún tipo de protección, durante mucho tiempo.
  • Lavarnos las manos con agua y jabón antes de manipular los alimentos y/o comer.
Con esto me despido hasta el próximo artículo. Un saludo y ¡feliz día!
Realizado por Cristina Vallespín Escalada
Fuentes
Conocimientos adquiridos durante la Diplomatura de Nutrición Humana y Dietética.

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