Cómo prepararnos para la Navidad

Escrito por Nutrición a las seis el miércoles, 19 de diciembre de 2012 | 18:00:00

¡Buenos días! Ya estamos prácticamente en Navidad, es una época en la que caemos en los excesos, en estas fiestas existe una oferta gastronómica muy amplia en la que a menudo solemos apartar alimentos “sanos” como verduras y frutas y tendemos a consumir platos más calóricos y, además, en mayor cantidad.
Es una época en la que encontramos comidas como cochinillos, corderos… carnes generalmente grasas, acompañados de embutidos, bebidas carbonatadas (coca cola, fantas…) y generalmente esa ensalada que se encuentra en el centro de la mesa apenas la tocamos.
En la zona de los dulces encontramos turrones, mazapanes, roscón de reyes… todo ello con su debido acompañamiento, lo más típico, el chocolate caliente aunque otros prefieren el café.
Todo esto no quiere decir que debamos prescindir de estos pequeños placeres que nos trae la Navidad, pero sí debemos aprender a controlar qué comemos y cuánto comemos.
En una comida o cena de Navidad tenemos: unos entrantes, un primer plato, un segundo, un postre y, en ocasiones, un pequeño momento de dulces navideños (polvorones, mazapán, turrón…). Pero, ¿qué pasa con cada una de esas partes? ¿Cuáles son los problemas que traen consigo?
Los entrantes es un momento en el que todos nos empezamos a sentar a la mesa, hablamos entre nosotros, comenzamos la comida y la conversación. Mientras esto ocurre vamos cogiendo alimentos de los distintos platos puestos en el centro de la mesa, un trozo de pan por aquí, jamón y queso por allá… y sin darnos cuenta nos comemos lo que equivaldría a una merienda y principio de comida… ¿qué podemos hacer para evitarlo? Podemos servirnos en el plato lo que vamos a comer, esto nos da la oportunidad de valorar qué hay en la mesa, qué nos apetece comer y posteriormente cuánto me apetece o debería comer teniendo en cuenta que después viene el primero, el segundo y el postre (como poco).
La conversación se va animando y esos langostinos, canapés, embutidos varios…van disminuyendo en volumen en la mesa y entonces… llegamos al primer plato, lo típico es una crema de calabaza, calabacíno caldo de Navidad, son platos que nos ayudan a entrar en calor en esta época del año, además de ser platos muy nutritivos. Aquí tenemos que tener cuidado en las cantidades, estos platos mejor servirlos en cuencos que en platos hondos ya que son de menor capacidad pero dan sensación de haber ingerido más, lo que aporta psicológicamente una sensación de saciedad que nos permitirá controlar mejor la cantidad de carne o pescado consumida en el segundo plato. También tenemos hortalizas como la lombarda, muy típica en estas fechas, rica en antioxidantes, fibra, vitamina C y ácido fólico, puede resultar muy interesante incluirlo en nuestro primer plato, porque la verdura no tiene que estar reñida con comidas especiales.
Para el segundo plato aquí traigo una pequeña reivindicación, es hora de recuperar esa pobre ensalada a la que casi nadie hace caso, que nos va ayudar con el cochinillo. La ensalada posee fibra que evitará que parte de la grasa de este sea absorbida, tomar la ensalada antes o junto con la carne es un buen complemento, ¡OJO! Esto no quiere decir que podamos atiborrarnos de carne y embutidos, la ensalada no hace milagros. Un buen sustituto de la carne, y que contiene menor contenido en grasas, son los pescados, como el besugo, dorada, merluza… una buena forma de cocinarlos es al horno o al papillote.
Y ya, por fin… llega el momento de los postres, mi recomendación: fruta. Existen multitud de posibilidades, desde una macedonia de frutas, hasta unas brochetas coloridas de frutas varias, pasando por mousses de limón, piña, granada…
Si la fruta no os convence, lo mejor es optar por mousses ligeras y evitar cosas azucaradas en exceso.
Estos son pequeños consejos para las fiestas, pero ¿qué podemos hacer en estos momentos de pre-fiestas para prepararnos para estas comidas tan especiales?
Mejor intentar hacer una “mini-dieta” aumentando la ingesta de verduras, comidas al vapor, los caldos vegetales por las propiedades que estos les aportan y, obviamente, por el contenido en agua actúan como diurético, si añadimos alimentos integrales ayudaremos a proliferar la flora bacteriana, mejorando la absorción y digestión en el intestino, fundamental para las comidas durante estas fiestas.
Con esto me despido, nos vemos en el siguiente post.
Realizado por Tamara Valencia Dueñas

COMPARTIR

4 comentarios :

  1. Unos consejos buenisimos, pero dificiles de llevar a cabo, hay tantas cosas buenas en estas fechas!. En fin intentare hacer un esfuerzo. Gracias. Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola María!!

      Aunque hay muchas cosas que nos gusten en estas fechas, hay que intentar equilibrar las comidas que hagamos, puede ser difícil pero no imposible; hay que tomarlo como si fuese un día cualquiera, un poco especial, pero como cualquier día.

      Un saludo :) el Equipo de Nutrición a las 6

      Eliminar
  2. En Navidad es muy dificil no comer de mas, intentare hacer lo que propones pero lo veo complicado, lo que si voy a intentar es los dias NORMALES comer mas verdura y fruta para controlar.
    Saludos
    EEB

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Aparte de comer más verduras y frutas es muy importante realizar algo de ejercicio, ya se sabe que por media se engorda unos 3-5 kilos en estas fiestas.

      Felices fiestas!!! :)

      El Equipo de Nutrición a las 6

      Eliminar