Inicio » , , , » La gota, ¿qué es y cómo tratarla?

La gota, ¿qué es y cómo tratarla?

Escrito por Nutrición a las seis el lunes, 3 de junio de 2013 | 6:00:00

Muy buenos días a todos. Comenzamos la semana hablando de una patología muy dolorosa que bien se puede definir como patología per se o como síntoma de otra patología. Me refiero a la gota. ¿Comenzamos?
Definición
La gota es una enfermedad que tiene lugar cuando cristales de urato (ácido úrico) se acumulan en las articulaciones debido a un aumento de la producción y/o disminución de la eliminación de ácido úrico, dando lugar a una artritis. Si se acumula demasiado ácido úrico en el líquido que rodea las articulaciones (líquido sinovial), se forman esos cristales de urato, produciendo hinchazón, enrojecimiento, calor y rigidez en las articulaciones haciendo que se inflame.
A veces, estos cristales también se depositan en los riñones produciendo cólicos nefríticos o alteraciones en su funcionamiento.
En caso de no tratarse, la gota puede resultar en daños permanentes en las articulaciones y los riñones. Es posible tratar la enfermedad con medicinas.
Existe también lo que se conoce como pseudogota que no se debe confundir con la gota puesto que en esta otra enfermedad en lugar de acumularse el ácido úrico, lo que se depositan son cristales de calcio en las articulaciones, normalmente rodillas o muñecas.
Causas
La gota ocurre cuando hay una hiperuricemia. ¿Esto qué significa? La hiperuricemia es una situación en la que la concentración de ácido úrico en sangre es elevada (7,0 mg/dl en mujeres y 7,5 mg/dl en hombres). Esto sucede, como ya he mencionado previamente, si el cuerpo produce demasiado ácido úrico o si el cuerpo tiene dificultad para eliminarlo adecuadamente. Otra posible causa es el consumo de demasiados alimentos con purinas (el ácido úrico es el producto final del metabolismo de las purinas), tales como hígado y legumbres secas.
Esta enfermedad puede tener un cierto carácter hereditario, aunque no se conoce la causa exacta. Por lo general, aparece más en hombres que en mujeres, aunque cuando aparece la menopausia las mujeres también tienen más papeletas para padecerla. El alcohol y ciertos medicamentos también aumentan las posibilidades de tener gota.
Otros factores que condicionan la aparición de gota son la diabetes, problemas renales, obesidad, algunas formas de anemia y leucemia u otros cánceres de sangre.
Síntomas y Diagnostico
Al principio, se producen ataques repentinos agudos, o crisis, muy dolorosos (hasta el roce con una sábana produce dolor) y localizados sobre todo en la primera articulación metatarso-falángica, es decir, el “dedo gordo” del pie, esta condición suele mejorar en algunos días. A medida que pasa el tiempo, las crisis se hacen más duraderas y ocurren con mayor frecuencia. En este punto, los depósitos de urato son importantes y empiezan a desarrollarse lo que se denomina como tofos, que son acumulaciones en los tendones y cartílagos, y aparecen en las orejas, los dedos y tendones de la mano, en la muñeca, en las rodillas, en los tobillos, talones, el tendón de Aquiles, etc.
La gota se diagnostica en base a la observación de los síntomas y el examen de la/s articulación/es. Además, se realizan análisis de sangre y/u orina para determinar el nivel de ácido úrico y, en ocasiones, también es necesario extraer líquido sinovial de la articulación afectada para examinar a través de microscopio la presencia o no de los cristales de urato.
Tratamiento
La primera medida a tomar es el alivio del dolor. El médico es el encargado de prescribir los medicamentos más adecuados. A veces, incluso es necesario inmovilizar la articulación.
Cuando el dolor se mantiene a raya, otra medida que adoptará el médico será la disminución de los niveles de ácido úrico en sangre mediante otros fármacos también. Aunque los fármacos tengan una gran eficacia sobre el control de la hiperuricemia, la dietoterapia es la primera opción para su prevención y tratamiento. Además se deberá tener un estilo de vida que ayude a prevenir los ataques.
Muchos estudios demuestran que una dieta baja en purinas produce reducciones poco significativas en las concentraciones de uratos en sangre ya que es más importante la producción endógena que la ingestión a través de la dieta, por ello, la intervención nutricional no sólo debe basarse en reducir la ingesta de este mineral, sino que además es necesario intervenir en todos aquellos hábitos alimentarios que puedan aumentar los niveles de ácido  úrico en sangre y aquellos que dificulten su eliminación. Por lo tanto, las recomendaciones nutricionales serán:
  • Aumento de la excreción urinaria de ácido úrico.
Se trata de estimular la diuresis para evitar la sobresaturación urinaria del ácido úrico impidiendo que precipite a nivel tubular, ya que la cantidad de ácido úrico eliminado es proporcional al volumen de orina.
Esto se consigue ingiriendo a través de las bebidas y los alimentos aproximadamente unos 3 L de agua para asegurar una diuresis de 2 L al día.
Además, la sobresaturación urinaria es difícil con pH por encima de 6. Es decir, debemos conseguir mantener o aumentar ligeramente el pH de la orina para facilitar la eliminación del ácido úrico. Por tanto, es aconsejable incorporar sustancias alcalinas a la ingesta o a las aguas de bebida: bicarbonato o citrato sódico o potásico y proteínas de origen vegetal.
  • Disminuir la formación endógena de ácido úrico.
Suprimir los alimentos purinóforos y limitar los purinógenos. Los primeros son aquellos alimentos ricos en ácidos nucleicos y por tanto, contiene bases púricas que se transformaran en ácido úrico. Los segundos, son aquellos alimentos que provocan o facilitan la formación de bases púricas y ácido úrico. Estos alimentos son las vísceras (hígado, mollejas, riñones, sesos, callos, charcutería, carnes de caza y aves como la paloma, el ganso o el pato, carmes en general y pescados, moluscos y crustáceos, y quesos muy fermentados.
La cafeína, la teofilina y la teobromina (café, té y chocolate) no se transforman en ácido úrico, por lo que pueden incluirse en la dieta siempre y cuando no haya litiasis renal puesto que estos alimentos contienen oxalatos.
La fructosa es un azúcar que se debe evitar puesto que es purinógeno. Alimentos ricos en este azúcar son la miel, la uva, la pera, la manzana, las frutas desecadas y cualquier alimento en cuyo etiquetado incluya que contiene fructosa.
Más de 150 mg de purinas por 100 gr de alimento
50-150 mg de purinas por 100 gr de alimento
50-100 mg de purinas por 100 gr de alimento
Vísceras: riñones, hígado, mollejas
Carnes rojas
Leche y derivados
Patés y embutidos
Carnes blancas
Frutas
Caldos de carnes
Pescado blanco
Huevos
Extractos de carnes
Legumbres
Cereales
Sardinas
Espárragos
Patata
Boquerones
Champiñones
Verduras
Arenque
Coliflor
Azúcar
Marisco
Habas
Miel
Acelgas
Café y té
Especias y condimentos

  • Disminuir el consumo de alcohol.
El alcohol aumenta los niveles de ácido úrico en sangre por su metabolización en el hígado.
  • Evitar períodos de ayunas.
Cuando el organismo no recibe alimentos pone en marcha otros mecanismos para obtener energía, normalmente entrando en un estado de cetoacidosis. Durante esta cetoacidosis se producen unos compuestos que, entre otras cosas, dificultan la excreción renal del ácido úrico. Por lo tanto, es importante realizar comidas cada 3-4 horas para evitar estos estados, tal cual haríamos dentro de una dieta equilibrada.
  • Aporte de macronutrientes.
Su aporte debe seguir los objetivos y recomendaciones nutricionales. El aporte de carbohidratos debe seguir las normas de una dieta equilibrada, siendo en esta patología importante evitar los carbohidratos de absorción rápida y asegurando el aporte en cada comida de hidratos de carbono de absorción lenta contenidos en los cereales, patata, legumbres, etc.
La ingesta de proteínas debe provenir preferentemente de alimentos de origen vegetal o, en su defecto, de origen animal magra. No debe superar el 12-15% de las calorías totales diarias. 
En cuanto a la grasa, debe ser aportada como en una dieta equilibrada predominando en forma de aceite de oliva.
Otras recomendaciones que no se pueden olvidar son mantener un peso corporal adecuado, llevar una vida tranquila sin estrés o cualquier cosa que cause traumas y, por supuesto, tener una actividad física regular de intensidad media.
Con esto me despido, hasta el próximo día. :D
Realizado por Cristina Vallespín Escalada

COMPARTIR

2 comentarios :

  1. Si que es una enfermedad muy dolorosa, mi padre a veces la sufría y recuerdo que lo pasaba fatal, no podía ni moverse.
    Muy bien explicado.
    Un saludo.
    H.

    ResponderEliminar
  2. Hola,

    Gracias por tu comentario. Nos alegra saber que lo que escribimos se entienda bien

    Gracias por seguirnos. ;)

    Un saludito.

    ResponderEliminar