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Nutrición en las diferentes etapas de la vida VIII - La mujer embarazada II

Escrito por Nutrición a las seis el lunes, 15 de julio de 2013 | 6:00:00

¡Buenos días a todos! Como adelanté el mes pasado, hoy voy a hablar de la nutrición de la mujer embarazada.
La gestación es un proceso fisiológico de enorme trascendencia nutricional, además de biológica. Pero, ¿por qué es tan importante la nutrición durante esta etapa? Porque para la formación de un nuevo ser es preciso un aporte adecuado de nutrientes en cantidad, calidad y suministrados en su momento oportuno, de esta manera el desarrollo fetal va a poder expresarse con toda la potencialidad genética posible.
La gestación es un buen momento para identificar y corregir hábitos alimentarios erróneos. También es necesario identificar a pacientes con antecedentes de trastornos de la conducta alimentaria que podrían agravarse en esta etapa y poner en peligro tanto su integridad como la del feto.
Ingestas recomendadas y necesidades nutricionales
Durante el embarazo hay que prestar especial atención a la alimentación ya que las necesidades de los nutrientes son elevadas y difíciles de cubrir. Se deben evitar situaciones de ayuno y sobre todo no se deben hacer dietas de adelgazamiento. No se recomienda realizar dietas de menos de 1.800 kcal y que aporten menos de 150 gr. de hidratos de carbono al día.
Las recomendaciones alimentarias en esta etapa de la vida, van encaminadas a cubrir las necesidades madre-hijo, aportar todos los nutrientes necesarios para el desarrollo fetal y preparar la futura lactancia. En el caso de que la madre no reciba los nutrientes adecuados, se producirá la movilización de las reservas maternas para cubrir las correspondientes necesidades cuya consecuencia será la afectación del estado nutricional; la transmisión de nutrientes se realiza siempre a favor del hijo, incluso a expensas de generar deficiencias en la madre.
Calorías
Van aumentando a lo largo de la gestación. En un principio se aumentarán unas 100 kcal/día, a medida que pasan las semanas se va aumentar hasta las 300-400 kcal/día ya durante el segundo trimestre.
Proteínas
Las necesidades proteicas aumentan durante la gestación en un 50%, y llegan a ser máximos en el último trimestre. Es decir, aumenta de 15 a 20 gr. diarios con respecto a la dosis normal. Generalmente la ingesta proteica en la alimentación habitual supera siempre las ingestas recomendadas, este hecho hace que casi nunca haya problemas de desnutrición proteica. Es necesario resaltar que un exceso de proteína es peligroso para el feto, pudiendo producir un bajo peso al nacer o un parto prematuro.
Hidratos de carbono
La dieta debe ser equilibrada en este macronutriente, evitando los azúcares y los carbohidratos refinados (refrescos, bollería, caramelos, etc.). Para mantener unos adecuados niveles de glucosa en sangre (punto muy importante) y evitar estados de cetosis se deberían realizar de 5 a 6 comidas diarias potenciando los alimentos que contienen hidratos de carbono de absorción lenta, que ya nos sabemos de memoria: legumbres, cereales (si son integrales mejor) y tubérculos.
Vitaminas y minerales
Aunque en general y dadas las características fisiológicas del embarazo, hay un aumento generalizado de las demandas vitamínicas y de minerales. Por otra parte, las necesidades no van a ser las mismas a lo largo del embarazo, siendo de especial atención el hierro, el calcio, el yodo, el ácido fólico y las vitaminas B1, B2, A, D, E y C.
  • Hierro. Este mineral es junto con el ácido fólico el nutriente que mayores requerimientos presenta. El hierro adicional debe cubrir las necesidades de la madre para la formación de glóbulos rojos y el transporte de oxígeno, y las del bebé para el desarrollo general y además, para asegurar un adecuado deposito hepático, que será imprescindible en los primeros meses de vida tras el parto. En general y para cualquier edad la cantidad de hierro para la gestación es en total de 27 mg/día. A veces, a través de la alimentación en el que no se hace un buen plan dietético es difícil llegar a las recomendaciones, por lo que suele suplementarse. Lo que se debe evitar a toda costa es la anemia que puede aparecer.
  • Ácido fólico. Esta vitamina es indispensable para el buen desarrollo cerebral y sistema nervioso del feto. El déficit de esta vitamina del grupo B se relaciona con estados de anemia (no hay una correcta formación de eritrocitos) y con la aparición de la espina bífida en el recién nacido. El aporte debe realizarse antes incluso de la concepción ya que el período más crítico para el cierre del tubo neural tiene lugar antes del mes de gestación y, en muchas ocasiones, la mujer ni siquiera sabe que está embarazada. Durante el embarazo la dosis necesaria de folatos es de 600 µg/día. Puede encontrarse en cereales integrales, carnes rojas y blancas, verduras y en jugos de frutas cítricas. Al igual que con el hierro, sin un buen plan alimentario a veces no se llegan a las necesidades y es necesaria la suplementación oral.
  • Calcio. Durante el tercer trimestre del embarazo, el feto retiene alrededor de 250 mg/día de calcio para formar hueso. La ingesta de calcio debe duplicarse, hasta consumir unos 1000 mg/día, aumentando hasta 1400 hacia la mitad de la gestación. La deficiencia de calcio dará lugar a osteomalacia en la gestante.
  • Vitamina A. La vitamina A va a ser necesaria para el crecimiento, diferenciación celular y normal desarrollo del feto. Los requerimientos fetales se cubren por transferencia desde el plasma materno, siendo necesarios 70 mg/día para embarazadas mayores de 18 años.
  • Yodo. El feto es especialmente sensible a la carencia de este elemento e incluso deficiencias  leves pueden comprometer el desarrollo neurológico. Además, al formar parte de las hormonas tiroideas, su déficit puede provocar bocio congénito en el niño y ser la causa de abortos. En la mujer embarazada se debe asegurar una ingesta de 200 µg/día, para lo cual se aconseja la utilización de sal yodada en lugar de la sal común, aparte de llevar una alimentación adecuada.
Otras consideraciones
Se debe llevar una vida activa, realizando ejercicio físico moderado, es decir de baja intensidad (andar, natación), ya que el ejercicio durante el embarazo disminuye los dolores musculares, disminuye el edema y la retención de líquidos, ayuda a controlar el peso y el estreñimiento.
Evitar el tabaco, alcohol y drogas, ya que los componentes dañinos pasan a través de la placenta al feto, el cual concentra mayor cantidad de nicotina y otras sustancias. El tabaco puede provocar bajo peso al nacer y aumenta el riesgo de aborto; el alcohol puede provocar retraso en el desarrollo y anomalías faciales y articulares, además de interferir en el metabolismo de nutrientes como el ácido fólico, vitamina B6, niacina, tiamina, magnesio o zinc. También se debe limitar la ingesta de café u otras bebidas excitantes a 2 tazas al día, ya que la cafeína parece estar asociada con un mayor índice de abortos, con la prematuridad o con bajo peso al nacimiento.
También se deben evitar ciertos alimentos como los quesos frescos, los lácteos no pasteurizados, los huevos crudos, la carne y el pescado crudo o poco hecho o las verduras mal lavadas puesto que pueden ser foco de toxiinfecciones.
Los cambios hormonales que tienen lugar durante el embarazo acidifican la saliva, y también disminuyen la salivación en general, lo que puede provocar problemas bucodentales de tal manera, que es necesario aumentar el cuidado y la limpieza bucal.
Espero que estos dos post sobre el embarazo os hayan gustado y sean de ayuda para todas aquellas mujeres que están embarazadas o tienen idea de quedarse embarazadas. Ante cualquier duda o pregunta sobre el tema que tengáis, no dudéis en consultarnos.  
Hasta el próximo post, ¡saludos! :D
Realizado por Cristina Vallespín Escalada

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