El yodo, un mineral esencial

Escrito por Nutrición a las seis el lunes, 29 de abril de 2013 | 6:00:00

Muy buenos días a todos. Aquí estamos un día más a punto de terminar ya el mes de Abril. Hoy queremos hablaros sobre el yodo. ¿Empezamos?
El yodo es un mineral muy importante para la salud. Se encuentra mayoritariamente en la glándula tiroidea, alrededor del 80%, incorporado en las hormonas tiroideas y los precursores. De hecho, es el único mineral que es componente esencial de hormonas, de tal modo que si el organismo no tiene yodo el tiroides no puede producir las hormonas tiroideas y ejercer su función regulando el metabolismo energético.
Entre las funciones más importantes de este mineral destacan dos:
  • Como he mencionado, ser sustrato para la síntesis de las hormonas tiroideas (triyodotironina o T3 y tiroxina o T4).
  • Intervenir en el buen desarrollo físico e intelectual, es indispensable para el crecimiento y el desarrollo y buen funcionamiento de nuestros órganos, tejidos nerviosos y musculares. Además, interviene en la buena cicatrización junto con otros minerales y vitaminas (lo que conocemos como “Betadine” no es más que una solución yodada), y también interviene de alguna manera en la fortaleza del cabello.
Conociendo ya para qué sirve pasemos a su absorción. Una vez ingerido con los alimentos, más adelante comentaré cuáles son, el yodo se absorbe en forma de yoduro en el intestino delgado. Una vez en el plasma, es transportado y distribuido hasta ser captado por el tiroides en su mayoría; el resto, lo captan otros tejidos como las glándulas salivales, la mucosa gástrica, las glándulas mamarias, etc. y luego lo que no se necesita es eliminado por orina ya que no existe ningún sistema de depósito o almacenamiento.
Las ingestas recomendadas de este mineral varían en función del sexo, edad y estado fisiológico, yendo desde los 35 µg de los recién nacidos hasta los 150-160 µg en los adultos, en el caso de una mujer embarazada o en estado de lactancia puede llegar a los 200 µg en el embarazo y 300 µg durante la lactancia.
¿Dónde encontramos el yodo?
El yodo es un mineral que se encuentra de manera natural en la tierra y piedras, y es transportado por el agua de las lluvias hasta los ríos y, en última instancia, los océanos. Es por esta razón por la cual los alimentos más ricos en yodo son los de origen marino: el pescado, las algas marinas y las hortalizas cultivadas cerca del mar. Por otra parte, la concentración y cantidad que contienen las plantas de cultivo, variará en función del suelo donde se encuentren, abono utilizado y las técnicas de elaboración y manipulación de alimentos.
Debido a que durante una época el bocio fue un serio problema (y hoy en día sigue siéndolo en algunos lugares) ya que no se ingería suficiente yodo, las autoridades comenzaron a agregar yodo a la sal para asegurar que la población ingería suficiente cantidad de yodo para que esta patología no fuera a más. De esta manera, se puede decir que la sal yodada es una importante fuente de este mineral hoy en día.
A continuación os dejo una pequeña lista de los alimentos más ricos en yodo: pescados, mariscos, moluscos y crustáceos como el arenque, las gambas, los langostinos, el bacalao, los mejillones, el salmón o el lenguado; las algas marinas, fresas y arándanos rojos, los productos lácteos, los ajos, la cebolla, el berro y puerro, las espinacas y judías verdes, la col, la zanahoria, puerro y nabo, los tomates, la pera, las uvas, el espárrago, las setas, el arroz, la patata, algunas carnes (aunque en menor cantidad), etc.
A pesar de que la patología por deficiencia de yodo la vamos a tratar la próxima semana, no quiero despedirme sin hacer una pequeña referencia a los estados de carencia de este mineral. Si no hay suficiente cantidad de yodo en el organismo, la glándula tiroides no es capaz de producir la cantidad suficiente de sus hormonas provocando lo que se denomina “Trastornos por carencia de yodo” o TCY. Estos trastornos incluyen el aborto, anomalías congénitas, daños mentales y físicos como retraso mental, daños musculares, defectos del habla y auditivos; peso bajo de los neonatos, falta de energía (que se manifiesta a causa de la deficiencia tiroidea), hipotiroidismo, bocio y cretinismo.
Pero también es importante saber que el exceso de yodo en el organismo puede resultar perjudicial. Una ingesta de dosis elevadas de yodo puede provocar algunos de los mismos síntomas que la deficiencia de yodo, entre ellos bocio como hemos mencionado anteriormente. Pero también pueden provocar inflamación de la glándula tiroidea, hipertiroidismo y cáncer de tiroides. Además el consumo de una dosis demasiado elevada de yodo, varios gramos por ejemplo, puede provocar ardor en la boca, la garganta y el estómago, fiebre, dolor de estómago, náuseas, vómitos, diarrea, pulso débil y coma.
Esto es todo por hoy. La próxima semana volveremos, como he dicho, con la patología :) Hasta luego.
Realizado por Cristina Vallespín Escalada

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2 comentarios :

  1. No tenia ni idea que fuera tan importante, Gracias por abrirnos los ojos en tantos temas, estoy aprendiendo mucho con vuestro blog.
    Me encanta, seguir así.
    Elena.

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    Respuestas
    1. Hola Elena,
      Encantados de que aprendas cosas nuevas cada día con nuestros post. :-)
      Gracias por seguirnos día a día.

      Un saludo de todo el equipo!

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