Claves para organizar la nevera

Escrito por Nutrición a las seis el lunes, 1 de diciembre de 2014 | 6:00:00


¡Buenos días! El mes de diciembre ya ha llegado, hoy es el primer día y las navidades están a la vuelta de la esquina. En estos días vamos a empezar a pensar en los menús navideños y en qué debemos comprar. Hace un par de meses estuvimos hablando de cómo la compra influye en nuestra alimentación y cuál es la mejor forma de comprar, con su lista... podéis releer el post pinchando aquí, y con esto también quiero relacionar el post de hoy. Precisamente, en esta época en la que vamos a meter tantas cosas en la nevera, que puede llegue un momento que incluso pensemos que ya no nos entra nada más.
Tenemos toda la compra hecha, ¿cómo la distribuimos en la nevera? Antes de empezar, aclarar que voy a hablar tanto del frigorífico como de la despensa.
Empecemos por la nevera, hablando primero de la temperatura. La temperatura interior de nuestros frigoríficos, deberá estar situada entre los 2-4oC, ¿por qué? Si la temperatura es inferior a los 2oC los alimentos pueden congelarse parcialmente, mientras que si es superior a los 4oC se podría favorecer el crecimiento de microorganismos, como mohos o bacterias, que nos echarían a perder los alimentos.
Por otra parte, es importante no llenarla en exceso, aunque en verano y estas épocas festivas la verdad que cuesta, para evitar colocar los alimentos unos pegados a otros. Debemos evitar ponerlos unos muy juntos con otros porque si no el aire no circulará entre medias y no conseguiremos un enfriamiento homogéneo. Asimismo, debemos evitar poner los alimentos más delicados en la puerta de la nevera; esto se debe a que es la parte que más oscilaciones de temperatura sufre y, por tanto, si ponemos alimentos delicados se nos pueden echar también a perder.
Y ahora sí, empecemos con la organización, yendo de arriba a abajo.
En el estante superior debemos poner los alimentos ya cocinados, habiendo esperado a que se enfríen para guardarlos. Éstos además, tienen que estar debidamente guardados en recipientes, ya sean tupperwares u ollas con tapa pero no debe ser el mismo recipiente donde hemos cocinado el plato.
En la parte central vamos a colocar los productos lácteos, yogur y quesos, y el embutido. Aunque, en el caso de los embutidos, cabe decir que en algunas neveras existe un compartimento especial debajo del todo que está destinado para guardar el embutido.
El estante inferior, está destinado a los alimentos crudos, que se pueden dejar en el envase de compra o podemos hacer paquetes con papel albal o plástico. Pueden dejarse en este estante siempre y cuando vayamos a consumirlos próximamente, de lo contrario lo mejor es guardarlos en el congelador debidamente etiquetados.
¿Por qué ponemos los alimentos cocinados arriba y los crudos abajo? Fácil explicación. Distribuirlo así sirve para evitar que en el caso de que goteasen los alimentos crudos, no cayeran en los cocinados y los contaminasen. Por esta misma razón, también es muy común poner un plato debajo del alimento crudo, para que no nos manche la nevera.
Continuemos con los cajones. Aquí se guardan las frutas y verduras. La mayoría de la fruta no necesita guardarse en la nevera pero si aún así queremos guardarla, lo mejor es meterlas una vez hayan madurado. 
La fruta que sí debe estar siempre en la nevera son las fresas, las cerezas, las uvas, las ciruelas, el melón y la sandía (ya maduros), los higos. Las patatas, cebollas y ajos son alimentos que no toleran el frío, por lo que no debemos meterlos en la nevera.
Por último, la puerta. Como he mencionado, esta es la parte que más oscilaciones de temperatura sufre, por lo cual, aquí se deben poner las bebidas y las conservas ya abiertas debidamente tapadas. Si os fijáis, la huevera suele encontrarse siempre en esta zona. Los huevos también se colocan en la puerta y lo mejor es colocarlos con la punta hacia abajo para evitar el deterioro.
Y ahora, pasemos a la despensa. En la despensa se guardan todos aquellos alimentos no perecederos como:
  • La leche UHT y derivados como la nata, la leche condensada, concentrada o en polvo siempre y cuando no estén abiertos, en cuyo caso deberán guardarse en el frigorífico. Mientras están cerrados, tienen que estar al resguardo de la luz, aunque normalmente los envases ya hacen esa función.
  • El aceite debemos ponerlo en un lugar oscuro, ya que la luz hará que se enrancie, y en un recipiente bien cerrado para que no se alteren sus propiedades organolépticas.
  • Arroz, pasta, frutos secos. Deben guardarse a temperatura ambiente, en un sitio fresco y seco. Esto se debe a que con la humedad se enmohecerían. Cuando los abramos lo ideal sería guardarlos en un recipiente hermético.
  • Patatas y otros tubérculos. Deben estar en un lugar bien ventilado, por ejemplo un carrito con rejillas, y con cierta oscuridad.
  • Otros alimentos que pueden ir en la despensa son los encurtidos, salsas comerciales, tarros de mermelada, algunas verduras y las conservas de pescado, carne o vegetales, siempre y cuando el envase esté bien cerrado, de lo contrario deberán ir a la nevera.
Con esto termino. Muchas veces no nos paramos a pensar en cómo guardamos todas estas cosas, ya que es un tema tan básico que damos por sabido, por ello espero haberos ayudado con estas pautas y con ello, que mantengáis lo que hacéis adecuadamente e intentéis corregir lo que no.
Un saludo y... ¡a por el lunes!
Realizado por Cristina Vallespín Escalada
Fuentes 
Conocimientos adquiridos durante la Diplomatura de Nutrición Humana y Dietética.

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