Tiamina o vitamina B1, la vitamina nerviosa.

Escrito por Nutrición a las seis el lunes, 7 de julio de 2014 | 6:00:00


¡Buenos días! Hace mucho que no hablamos de alguna vitamina o mineral, por lo que hoy lo quiero retomar y os voy a hablar de la tiamina o vitamina B1.
Esta vitamina, perteneciente al grupo de las vitaminas hidrosolubles, se descubrió cuando un médico holandés, que residía en Java, observó que una afección del sistema nervioso muy parecida a la que tiene lugar en la enfermedad del beri-beri se producía en pollos alimentados con arroz descascarillado.
Es una molécula soluble en agua (como comentaba previamente), algo soluble en alcohol e insoluble en disolventes orgánicos. Es termolábil y sensible a la oxidación y a los sulfitos, que destruyen su actividad biológica. Por ello, existe gran cantidad de pérdidas cuando lavamos los alimentos o utilizamos técnicas culinarias que impliquen el sumergir los alimentos en agua y cocinarlos, porque aunque posteriormente nos tomemos el caldo de cocción, si hemos cocinado con temperaturas superiores a los 100oC, habrá tenido lugar la destrucción de gran parte de esta vitamina.  
Digestión absorción y metabolismo
La vitamina B1 de los vegetales se encuentra en forma de tiamina libre, mientras que en los alimentos de origen animal se encuentra en forma fosforilada. En cualquier caso, se hidroliza en el intestino, por la acción de las fosfatasas intestinales.
Es en el intestino, concretamente en el yeyuno, donde tiene lugar la absorción de esta vitamina, mediante el transporte activo. Sin embargo, cuando las cantidades de vitamina son muy grandes, este sistema se satura y se pone entonces en marcha un proceso de difusión pasiva para realizar la absorción.
La tiamina no se almacena en ningún tejido, por lo que tener unos niveles adecuados de esta vitamina, dependen de un aporte continuo a través de la alimentación.
Cuando hemos utilizado la vitamina, ésta es degradada rápidamente por el hígado produciéndose numerosos metabolitos inactivos que se eliminan por la orina.
Funciones
La forma activa de la vitamina, que está en forma de coenzima activa (TPP) cuando la vitamina se fosforila, participa en algunas reacciones clave del metabolismo de los hidratos de carbono, es decir, tiene un papel clave para conseguir y suministrar energía al cuerpo, especialmente a los tejidos que dependen de glucosa, como son el cerebro y el músculo cardíaco.
Por otra parte, la tiamina también juega un papel importante en el sistema nervioso mediante la síntesis de acetil-colina y a través de su función neurotransmisora. Interviene en la contracción muscular y la conducción de las señales nerviosas.
Por último, la tiamina influyen en la salud ocular, una deficiencia de esta vitamina parece estar relacionada con enfermedades como el glaucoma.
Ingestas recomendadas y fuentes alimentarias
Aunque nuestras bacterias intestinales pueden sintetizar esta vitamina, lo cierto es que no llegan a las necesidades diarias, por lo que es necesario ingerir esta vitamina a través de la dieta de una manera continua. Una dieta equilibrada compuesta por una variedad de alimentos es suficiente para obtener la cantidad diaria recomendable de esta vitamina ya que ésta está presente en numerosos alimentos.
Dentro del mundo vegetal la encontramos en cantidades importantes en los cereales, la levadura de cerveza y en las legumbres secas, siendo muy escasa su presencia en las frutas. En los alimentos animales la encontramos sobre todo en el hígado, en la leche, en los huevos y en el pescado.
Las IR para la población española, descritas por el Departamento de Nutrición de la Universidad Complutense de Madrid, establecen los requerimientos de tiamina según la edad, el sexo y la situación fisiológica.
Niños y niñas de 6 a 10 años
0,8 mg/día
Mujeres adolescentes 13-16 años
0,9-1 mg/día
Mujeres embarazadas y lactantes
1mg/día
Mujeres a partir de los 50 años
0,8 mg/día
Hombres de 16 a 40 años
1,1-1,2 mg/día

Deficiencia vitamínica
En los países industrializados pueden desarrollarse carencias de vitamina B1 debido al consumo casi exclusivo de alimentos muy refinados (por ejemplo, las harinas blancas de bajo grado de extracción). El alcoholismo,  la anorexia, cuando hay una excesiva ingesta de hidratos de carbono (es decir, necesidades elevadas de la vitamina) o las alteraciones gastrointestinales como el síndrome de malabsorción, también dan lugar a una deficiencia en esta vitamina.
En el caso del alcoholismo, se debe principalmente a la baja ingesta de alimentos ricos en esta vitamina ya que el principal problema de las personas alcohólicas es la ingesta de bebidas alcohólicas en detrimento de otros alimentos. Las bebidas alcohólicas no aportan vitamina B1 y, sin embargo, el alcohol requiere de esta vitamina para ser metabolizado. Con lo cual se junta una baja ingesta de vitamina con una necesidad elevada de la misma. Además, si se llegan a estados de hepatopatía alcohólica, la síntesis de la forma activa de la vitamina se ve alterado y afectado y no se realiza la síntesis de una manera adecuada.
La deficiencia de esta vitamina origina una enfermedad denominada beri-beri. De hecho, si una mujer embarazada tiene carencia de tiamina, el recién nacido puede desarrollar una forma aguda gravísima de esta enfermedad.
Pero de esta enfermedad hablaremos otro día. Con esto me despido yo por hoy.
¡Un saludo!
Realizado por Cristina Vallespín Escalada
Fuentes
Nutrición y alimentación humana.2aed. Mataix J. Ergon 2009.

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