La vitamina C, una vitamina marinera y multifuncional

Escrito por Nutrición a las seis el lunes, 20 de enero de 2014 | 6:00:00

Buenos días, hoy vamos a conocer un poco más sobre la vitamina C, desde su historia marinera y el escorbuto hasta las múltiples funciones que llega a ejercer. ¡¡Empezamos!!
En el siglo XVI, Sir Richard Hawkins descubrió que las naranjas y limones eran eficaces para el tratamiento del escorbuto en los marineros ingleses, tal descubrimiento permaneció oculto hasta el siglo XVIII, en que James Lind redescubrió el poder curativo de los cítricos. En 1795, la armada inglesa decretó que todos los navegantes ingleses debían de tomar jugo de limón en las singladuras de larga duración.
El factor antiescorbuto fue aislado y nombrado ácido hexurónico en 1928 por Szent-Gyorgyi, después de hallarlo en el tejido suprarrenal, en las naranjas y en la col. En 1932, él y C. Glenn King demostraron que el ácido hexurónico era la vitamina C. Dicha vitamina fue sintetizada por primera vez en 1937 por Reichstein.
La estructura del ácido ascórbico o vitamina C, corresponde a una forma oxidada de la glucosa.
Se trata de un antioxidante hidrosoluble que no puede ser sintetizado por el ser humano a partir de la glucosa, al carecer de la enzima necesaria para convertir la L-gulonolactona en ácido L-ascórbico. Esta deficiencia enzimática en muchos mamíferos, hace que la vitamina C sea un micronutriente esencial.
Absorción y metabolismo
El ácido ascórbico se absorbe en el intestino delgado, en el íleon, a través de dos vías:
  • Mediante transporte activo, para el cual se requiere ATP.
  • Mediante difusión facilitada, para lo cual es necesario que el ácido ascórbico se convierta en ácido dehidroascórbico. Una vez que el ácido dehidroascóbrico se encuentra en el epitelio intestinal se reduce transformándose de nuevo en ácido ascórbico.
La absorción de la vitamina C es dependiente de la dosis, es decir, cuando la ingestión es baja, de entre 20 y 120 mg, cerca del 90% de ésta se absorbe, mientas que cuando la ingestión de la vitamina aumenta, la absorción disminuye considerablemente. La biodisponibilidad de la vitamina C en los alimentos es muy similar a la del ácido ascórbico sintético puro, se ha observado que las dietas altas en zinc o pectinas disminuyen la absorción de vitamina C.
Parte de la vitamina que es absorbida en el intestino puede ser degradada para formar dióxido de carbono y finalmente ser eliminada por vía pulmonar. La proporción de ácido ascórbico que no se absorbe resulta ser la causa de los trastornos gastrointestinales asociados a la ingestión de altas dosis de vitamina C. Por otro lado, existe otro mecanismo para regular el estado del ácido ascórbico en el organismo; cuando así se requiere, el ácido ascórbico se reabsorbe eficientemente en el riñón gracias a un sistema de transporte activo dependiente de sodio y cuando la ingestión excede la necesidad de ácido ascórbico, éste no es metabolizado y se excreta por orina.
El ácido ascórbico no necesita de ningún transportador para viajar por la sangre, lo hace de forma libre en forma de ascorbato, sin embargo para ser transportado al interior de las células se puede transformar en ácido dehidroascórbico y transportarse mediante un acarreador de sodio. El transporte mediante este acarreador se realiza entre 10 y 20 veces más rápido que el ácido ascórbico.
Se ha demostrado que, en la célula, la insulina promueve la absorción de ácido dehidroascórbico y la glucosa lo inhibe. Por ello, los pacientes diabéticos tienen concentraciones anormalmente elevadas de este compuesto.
En cuanto al metabolismo, en los humanos el ácido ascórbico se metaboliza por oxidación a ácido dehidroascórbico, por hidrólisis a ácido dicetogulónico y por descomposición a varios compuestos entre los que se encuentran el ácido oxálico y el ácido treónico, la L-xilosa y el sulfato-2 de ascorbato. Todos estos metabolitos se eliminan por vía urinaria.
Debido a que las formas oxidadas de vitamina C se reducen fácilmente, es poca la cantidad de vitamina que se cataboliza y se transforma en metabolitos de desecho. Con ingestiones muy bajas o nulas no se excreta la vitamina sin metabolizar, aunque hay una pérdida metabólica obligatoria de varios miligramos al día. La ingestión de 8 a 10 mg diarios de vitamina C es suficiente para compensar el catabolismo.
La mayor cantidad de vitamina C se encuentran en la glándula pituitaria, en las glándulas suprarrenales, en los leucocitos, el páncreas, los riñones, el bazo y el cerebro.
Funciones
La vitamina C es necesaria para una amplia diversidad de funciones biológicas. Actúa como antioxidante en el sistema de protección contra radicales libres, en conjunción con la vitamina E, a la que puede contribuir a regenerar.
Una de sus funciones principales es participar en el proceso de síntesis del colágeno, que es una de las proteínas estructurales más abundante. El colágeno está distribuido especialmente en la piel, los huesos, los cartílagos y el tejido conjuntivo.
Participa en las reacciones de otros muchos compuestos, incluyendo la tirosina, ácido fólico, histamina y ácidos biliares. Tiene influencia sobre las funciones de defensa del organismo frente a agentes infecciosos, potenciando los mecanismos inmunitarios, la cicatrización de las heridas y las reacciones alérgicas y, también, manifestando una clara potenciación de las defensas frente al cáncer.
El ácido ascórbico interviene en el metabolismo lipídico y en el proceso de modificación del grado de instauración de los ácidos grasos. Cuando es ingerido como tal o presente en los alimentos vegetales, aumenta la absorción del hierro inorgánico cuando los dos nutrientes se ingieren juntos
También, el ácido ascórbico participa en la excreción de algunos elementos tóxicos como el níquel, plomo, cadmio y selenio, y disminuye la captación intestinal de cobre y aumenta la de selenio, así como la de hierro.
Requerimientos y toxicidad
Las reservas corporales varían en proporción directa con la ingesta, aunque la relación no es lineal. La vitamina C se retiene poco en el cuerpo cuando falta una ingesta continua, por lo que debe aportarse de forma diaria.
La RDA se ha fijado de modo tradicional en un nivel que evite los síntomas del escorbuto durante varias semanas con una dieta carente de vitamina C. Se requieren mayores ingestas de vitamina C para mantener los niveles plasmáticos normales cuando hay estrés emocional o ambiental agudo, como traumatismo, fiebre. Las necesidades diarias de los fumadores son más elevadas, hasta 100 mg cuando menos.
En términos generales, las necesidades diarias recomendadas de vitamina C son:
  • En niños: 55 mg al día.
  • En adultos: 60 mg al día.
La megadosis de vitamina C, puede producir alteraciones de la flora intestinal, diarrea y un indeseado incremento de la absorción de hierro, que puede llevar a la peligrosa acumulación excesiva de dicho metal. El exceso de ácido ascórbico se excreta en la orina, puede dar reacciones falsamente positivas para el azúcar.
Deficiencias
El déficit agudo de vitamina C es el escorbuto, se puede observar en humanos después de un mes y medio y tres meses sin aporte nutricional de la vitamina.
Algunas infecciones o la diarrea prolongada pueden favorecer la aparición del déficit de ácido ascórbico. Los síntomas más frecuentes cuando existe un déficit de Vitamina C son:
  • Irritabilidad.
  • Cansancio.
  • Dolor articular e inflamación de las articulaciones.
  • Hemorragia nasal y gingival (sangrado de las encías).
  • Gingivitis (inflamación de las encías).
  • Mala cicatrización de las heridas.
  • Tendencia a la formación de hematomas.
  • Piel áspera y reseca.
  • Cabello seco.
  • Osteoporosis y huesos frágiles.
  • Debilitamiento del esmalte dental.
  • Disminución de la capacidad de combatir las infecciones.
  • Disminución del apetito.
Fuentes
La vitamina C se encuentra casi exclusivamente en frutas y verduras. Los alimentos en los que abunda son: guayaba, kiwi, mango, piña, caqui, cítricos, melón, fresas, bayas, pimientos, tomate, brásicas (verduras de la familia de la col) y espinacas. Algunos cereales y otros alimentos vienen enriquecidos o fortificados con vitamina C.
Para aprovechar al máximo el contenido en vitamina C de los alimentos, los hemos de proteger de la luz, la temperatura, el método de cocción y del oxígeno del aire, ya que estos factores la destruyen. Por lo que las mejores fuentes alimentarias de vitamina C son las frutas y las verduras crudas.
Con esto me despido hasta el próximo día, espero que os haya gustado. :)
¡¡Un saludo!!
Realizado por Jorge Ibarra Morato
Fuentes
Nutrición y alimentación humana. 2a ed. Mataix J. Ergon 2009.
Nutrición y dietética. Martin Salinas C, Díaz Gómez J, Montilla Valeriano T, Martínez Montero P. Ediciones DAE (grupo Paradigma) 2000.

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