Dietas milagrosas - Dieta Paleolítica

Escrito por Nutrición a las seis el lunes, 13 de enero de 2014 | 18:00:00


¡Buenos días! Comenzamos la semana con un nuevo post de dietas milagro. Hoy hablaremos de… La dieta Paleolítica.
Existen multitud de variantes y de libros acerca de esta nueva dieta, actualmente muy de moda. Investigando, he encontrado el “descubridor” de esta dieta y su razonamiento del porqué de esta dieta.
Realmente es una propuesta de estilo de vida, es un plan alimentario enfocado a mantenerse de por vida basado en el consumo exclusivo de carnes, frutas y verduras.
Es una alimentación cada vez más popular, sobre todo en el ámbito deportivo. Aparentemente, los grandes expertos en esta “dieta” son entrenadores y personal del mundo del deporte; esto hace que me plantee… ¿de dónde se consigue el aporte de hidratos de carbono de absorción lenta, tan importantes para la competición? Es uno de los nutrientes más comunes cuando hablamos de planes de entrenamiento de cara a muchas competiciones deportivas, y aún así lo eliminan.
Estamos de acuerdo que todos los alimentos llevan una carga energética que nos ayuda a cubrir nuestras necesidades, sin energía es imposible realizar todas nuestras tareas, ¡hasta dormir requiere energía!
Ya hemos comentado con anterioridad que cada grupo de alimentos tiene su propia función en nuestro cuerpo, los carbohidratos son la principal fuente de energía, las grasas el reservorio y las proteínas son elementos de “construcción” indispensables para la formación de células y desarrollo de multitud de funciones. A esto debemos añadir la gran labor de los micronutrientes, vitaminas y minerales, muy presentes en frutas y verduras.
Sabiendo esto, ¿por qué la dieta paleolítica?

El autor de esta dieta hizo sus deberes, estudió a la población (estadounidense), se rodeó de médicos y en su libro no faltan referencias a multitud de estudios que reafirman y avalan su idea. Con esto, llegó a una conclusión poco común “La población en general come mal”, es algo raro y que ninguno antes se había percatado de este asunto. Ironías aparte, este señor parte de que la recomendación de médicos y expertos en nutrición acerca de una dieta saludable y, especialmente para aquellas personas que quieren adelgazar, es una dieta baja en carbohidratos y alta en grasas además de que debe existir una importante restricción de frutas y verduras.
Vayamos por partes, ¿cuál es el objetivo de esta dieta?
El objetivo es volver a nuestros orígenes. En el paleolítico no existían el sobrepeso ni la obesidad, todos eran delgados y esbeltos, no tenían ningún tipo de enfermedad cardíaca o coronaria y todo gracias a la alimentación basada en carnes, pescados, mariscos, frutas y verduras.
Por tanto, en eso debe basarse nuestra alimentación y debemos prescindir de cereales, frutos secos (no quedan completamente excluidos, pero casi) y legumbres.
La alimentación queda reducida de la siguiente manera: debemos consumir proteínas de origen animal en forma de carnes magras, pescados y mariscos, suponiendo un 55% de las necesidades calóricas diarias. El resto de calorías se reparten entre frutas y verduras, y un consumo moderado de aceites vegetales.
Muy bien, en el paleolítico eran cazadores-recolectores por lo que carnes, frutas y verduras entran dentro de la dieta de ese período, pero… ¿los aceites? El aceite de lino muy recomendado en la dieta, al igual que otros como el de oliva, requieren de procesos de extracción que no concuerdan con ese período. Esto puede llevarnos a una primera conclusión en forma de pregunta, si tan buena era esa alimentación, ¿por qué meter los aceites y, por extensión, procesos que en ese momento ni se concebían?
Siguiendo con el razonamiento del autor, hay cosas que sí tienen sentido y que efectivamente hoy en día no cubrimos o hacemos mal; es la disminución del consumo de omega 3 y, con lo que más estoy de acuerdo, el aumento del consumo de alimentos precocinados con multitud de aditivos y abuso de la sal. Es algo cada vez más generalizado, cada vez se come más y peor, y lo más chocante es que cada vez se conoce menos la composición de lo que ingerimos o al menos parte de esta.
Hasta ahí mi pequeña concesión a esta propuesta de dieta, porque llegamos al apartado de  testimonios, alguno de ellos impactante, y es que el autor no deja títere con cabeza en base a un testimonio elimina la alimentación vegetariana, no es una buena opción o el testimonio de una nutricionista poco fiable.
No sé de dónde habrán salido esas recomendaciones de alimentación sana, posiblemente será cosa de aquellos lares (sin ánimo de faltar a nadie) porque por aquí las recomendaciones alimentarias son bien distintas, hablando desde mi experiencia como nutricionista y con los conocimientos adquiridos en la carrera y lecturas varias, nunca se me ocurriría eliminar frutas y verduras de la alimentación, algo en lo que el autor parece respaldarse para dejar a los nutricionistas por los suelos y promocionar su dieta.
Con respecto a las proteínas…
Afirma que las proteínas son las que dan la energía y no los hidratos de carbono, efectivamente si eliminamos cereales, pastas y demás alimentos energéticos, no dejamos otra opción al organismo, primero acudirá a las reservas y después no hay otra más que recurrir a las proteínas.
Es verdad que gracias a ellas se va a perder peso. Las proteínas, sobretodo de origen animal, requieren de mayor energía para su digestión por lo que aumentan el metabolismo y la pérdida de peso es más que apreciable. Además, tienen cierta repercusión en el perfil lipídico plasmático, sí, se reduce ligeramente el colesterol al igual que otros componentes sanguíneos, reduciendo el riesgo de enfermedades coronarias.
Actualmente, es difícil conocer el riesgo de un consumo considerable de proteínas a largo plazo, existen estudios  cortos (6 meses no se considera un estudio de larga duración), que no encuentran una evidencia irrefutable de los posibles daños en personas sanas. Pero a pesar de esto debemos tener ciertos puntos en cuenta acerca de los riesgos del consumo excesivo de proteínas de origen animal:
  • Efectos a nivel renal: el metabolismo de las proteínas deriva en urea como producto de desecho, un aumento considerable en el consumo de proteínas puede desembocar en una sobrecarga renal y aumento de urea en sangre, además de ácido úrico y glucagón. A nivel de orina se encontraría en su composición mayor cantidad de proteína, urea y albúmina.
  • Efectos a nivel óseo: haciendo alusión a las teorías ácido-base de los alimentos, las proteínas tienden a acidificar, el organismo requiere de un balance ácido-base específico, por lo que para contrarrestar tiende a liberar el calcio almacenado en los huesos, con toda la problemática que ello conlleva, es decir, problemas óseos y de formación de cálculos por acumulación de calcio principalmente a nivel renal.

Los beneficios o perjuicios de las dietas hiperproteicas son un tema muy polémico aún en estudio y es probable que desconozcamos sus consecuencias a corto plazo, es necesario observar sus efectos a largo plazo y de ahí sacar conclusiones.

Como venimos diciendo desde el principio, la nutrición no es una ciencia exacta, las recomendaciones varían.
Aún así, mi recomendación, comer de todo y a la hora de adquirirlo que sea lo menos procesado posible, de esta forma podremos disfrutar no sólo a la hora de comer sino también en la cocina, elaborando e imaginando multitud de platos y sabiendo siempre qué llevan.
Con esto me despido, nos vemos en el siguiente post :)
Realizado por Tamara Valencia Dueñas
Fuentes
Libro “La dieta Paleolítica” de Loren Cordain editorial Urano.

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6 comentarios :

  1. No soy el más experto en el tema, pero ya te aviso que el libro de Cordain ha quedado muy muy obsoleto. Vale más la pena mirarse otros, (Robb Wolf, Mark Sisson...) que el mismo Cordain.

    La dieta paleolítica no tiene necesariamente por qué ser baja en hidratos, de hecho verás mucha gente que pone las verduras en la base, luego la carne y otras fuentes dse proteína, y luego la fruta. Es falso que la mayor parte de energía en esta dieta se obtenga en tal caso por parte de las proteínas, las dietas paleos son moderadas en proteínas, y se supone que la energía la deberíamos obtener por parte de las grasas, que con el control de la glucemia se supone que debería ser fácil obtener energía de las mismas.

    Sobre el daño de una dieta hiperproteica, suelen ponerse ejemplos de distintas civilizaciones que sobreviven con dietas bajas en hidratos (masai, inuit, esquimales...). Aunque en las dietas paleolíticas incluso podríamos considerar que entran otras civilizaciones tradicionales como los tukisenta o los !kung, que son de hecho bastante altas en hidratos. Lo importante en las dietas paleos no es tanto los macronutrientes, como la calidad de los alimentos.

    Como digo, no soy un gran experto (muchos otros me dan unas cuantas vueltas!)

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    1. Hola Demóstenes,

      La intención del post como se dijo al principio, pretende ir al origen de esta dieta y hablar de las bases por eso me he basado en el libro de Cordain. Sin duda hay bastante que leer sobre este tema y por supuesto seguimos estudiándola y esperamos escribir sobre las nuevas tendencias, sus beneficios y repercusiones.

      Gracias por tu aportación. :)

      Un saludo.

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  2. Vaya tela! No paran de surgir más que nuevas dietas disociativas, que dicen que no hay que combinar determinados grupos de alimentos. Te dejo un enlace para que le eches un ojo.

    Dietas milagro: dietas disociativas

    Está claro como dices que la nutrición no es una ciencia exacta, pero hay evidencias científicas que prueban que determinadas dietas son perjudiciales para la salud. Sigue con estos artículos por favor!

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    1. Hola,

      Pues sí, cada día surgen más dietas milagro (no sólo disociativas, hay una gran variedad) y nunca nos cansaremos de decir que la mejor dieta a seguir es la dieta mediterránea, comiendo de todo en su medida se puede llegar al peso deseado sin necesidad de sufrir, ni eliminar alimentos ni restringir otros, sólo hay que saber combinarlos, cocinarlos y qué ración tomar de cada uno.

      Gracias por tu comentario.

      ¡Saludos!

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