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Nutrición en las diferentes etapas de la vida II - Nutrición de la primera infancia

Escrito por Nutrición a las seis el lunes, 28 de enero de 2013 | 6:00:00

¡Buenos días a todos! Volvemos con nuestra sección de nutrición en las distintas etapas de la vida. Hoy voy a hablar de la alimentación del bebé desde que nace hasta el primer año de vida.
Desde el nacimiento el bebé está en continuo crecimiento. El crecimiento es un fenómeno biológico complejo que consiste en un aumento de la masa corporal y de maduración funcional. Es un proceso continuo, aunque el ritmo o la velocidad y los cambios cualitativos y madurativos son diferentes a lo largo de las distintas etapas de la vida. La talla final de la persona va a depender de una serie de factores, tanto del propio individuo como del entorno que le rodea. El principal factor va a estar determinado por los genes. Si los padres del bebé son altos, es más que probable que el bebé también lo vaya a ser, mientras que si son bajos el bebé será más bien bajo. Los demás factores, están determinados, como ya he dicho, por el entorno del bebé, esto incluye: factores sociales, económicos, climáticos, y el más importante, la nutrición y alimentación.
El objetivo principal de la nutrición del niño y adolescente es conseguir un crecimiento y desarrollo óptimos. Este objetivo, en los últimos tiempos, se ha visto ampliado debido a que las sociedades desarrolladas han cambiado sus hábitos alimentarios lo que ha llevado a cambiar el objetivo principal de la alimentación, ya no es sólo conseguir ese desarrollo y crecimiento óptimos, sino prevenir las enfermedades crónicas de la actual edad adulta: la obesidad, la diabetes, la hipercolesterolemia, la hipertensión arterial, problemas cardiovasculares e incluso cánceres. Esto se consigue, adoptando unos buenos hábitos alimentarios desde los primeros años de vida.
Durante la vida del bebé existen etapas de vulnerabilidad para su crecimiento, debido a los alimentos que toma. Estas etapas de riesgo van desde su nacimiento hasta los dos años, cuando ya está tomando otros alimentos diferentes a la leche materna.
Características de los dos primeros años de la vida:
  • Gran crecimiento y desarrollo físico: el peso del recién nacido se duplica a los 5 meses de edad y se triplica al año, aumentando en talla unos 20-25 cm durante el primer año y otros 10-12 cm al segundo año. Este gran desarrollo físico va a determinar unas determinadas necesidades de los distintos nutrientes; durante los 3 primeros meses las necesidades son mayores porque hay un mayor crecimiento, mientras que disminuyen algo de los 3 a los 5 meses y de los 5 a los 12.
  • Inmadurez en ciertas funciones: las cuales están implicadas en el proceso alimentario y se van a desarrollar a lo largo de los dos primeros años de vida. Me refiero a la dentición, la cual es necesaria para la masticación y no se desarrolla hasta el segundo semestre; los movimientos de deglución capaces de arrastrar hasta la faringe los alimentos, que no son eficaces hasta los 40-60 meses; y la secreción ácida gástrica y pancreática, implicadas en los procesos digestivos, las cuales no van a ser maduras hasta los 2 años de edad.
Alimentación durante el primer año de vida
Durante este período hay dos aspectos muy importantes en la alimentación del bebé: la gran importancia que tiene la leche materna y los alimentos que poco a poco se incorporan para ir complementándola.
Durante los primeros seis meses, lo ideal es que el principal alimento del bebé sea la leche materna (como ya explicamos en el post anterior de esta misma sección) ya que, os recordaré la leche materna posee unos beneficios tanto para el bebé como para la madre: protege al bebé de múltiples infecciones (diarreas, otitis, catarros y alergias), y para la madre, la ayuda a recuperar su peso normal. No hay ningún otro alimento que pueda imitar sus cualidades. Sin embargo, en el caso de que la madre no pueda dar el pecho a su hijo, por distintas razones, habrá que recurrir a leches de sustitución.
Si el aumento de peso del bebé es normal y crece bien, no es necesario darle más alimento antes de los 6 meses. No hay que tener prisa en introducir más alimentos; sin embargo, a partir de los 6 meses hay que empezar a introducir las primeras papillas, es decir, comenzar con la alimentación sólida ya que la leche como alimento único, a partir de esta edad, no proporciona los requerimientos nutricionales que precisa el bebé. Esta alimentación nunca debe comenzar antes de los 4 meses y nunca después de los 6-8. 
Sin embargo, ya no es sólo una cuestión de necesidades nutricionales el motivo por el que se introducen los distintos alimentos, sino por factores educacionales. La introducción del alimento sólido enseñará al bebé a masticar y tragar y le acostumbrará a diferentes y nuevos sabores. En el segundo semestre de la vida se establece una compleja interacción entre los padres y el niño que se va a centrar en la alimentación. Es normal el rechazo a los nuevos alimentos, y es a través de la oferta repetida de los mismos lo que llevará a su adaptación.
  • Inconvenientes de una introducción precoz. Existiría una interferencia con la leche materna, habría una sobrecarga de solutos en el sistema renal que tiene una cierta inmadurez todavía, podrían aparecer alergias alimentarias ya que el sistema inmune no está del todo desarrollado, e introducción de constituyentes potencialmente perjudiciales como el gluten.
La introducción de nuevos alimentos se hará de forma paulatina, sin prisa, muy lentamente y no juntando más de un nuevo alimento cada vez. Deberán darse en una toma diurna y habrá que dar tiempo a la adaptación y tolerancia del niño.
Las últimas indicaciones formuladas sobre la cronología de introducción de la alimentación sólida en nuestro medio serían:
  • Comienzo diversificación: 5-6 meses
  • Introducción de cereales: 5-6 meses. Con gluten: 6-8 meses
  • Introducción de frutas: 6-8 meses
  • Introducción de verduras: 6-8 meses
  • Introducción de legumbres: 9-12 meses
  • Introducción de carne: 6 meses
  • Introducción de pescado: 8-10 meses
  • Introducción de huevo: 10-12 meses
  • Introducción de yogur: 9-12 meses
A los 7 meses de vida, se pueden incorporar verduras de hoja verde, se deben evitar al principio aquellas que tengan alto contenido en nitritos, como la remolacha, las espinacas, los nabos y zanahorias; éstas deben introducirse al octavo mes. También se le puede empezar a dar arroz, previamente tamizado, es decir, hecho papilla para que el bebé no se atragante con los granos.
Las carnes se introducirán al sexto mes, y se deben elegir las menos grasas. Empezar por pollo, en una cantidad de 10-15 gr. y aumentando unos 10-15 gr. por mes. Después se puede ir introduciendo la ternera y cordero. Aportarán, principalmente, las proteínas de origen animal necesarias para el crecimiento.
Los pescados, como la carne, será preferible que sean magros cuando se empiecen a introducir. Los huevo, nunca se deberán dar crudos y se empezará por la yema cocida, dando primero un cuarto añadida al puré del medio día, y se deberá ir aumentando cada mes, pudiéndose comer entero hacia los 12 meses.
Se deben tener cuidado con las temperaturas, no deben estar muy calientes. Por otra parte, no es necesario agregar sal a las comidas puesto que los bebés no están acostumbrados a sabores salados y no es saludable.
Cuando los bebés coman, pueden también tomar bebidas para ayudar a que el alimento baje con más facilidad. Lo ideal es dar agua ya que no contiene azúcar. A los 6 meses, el bebe ya es maduro como para sentarse, mirar la cuchara y abrir la boca para comer; no olvidemos que la inclusión de los alimentos deberá hacerse como un juego. No hay que desesperarse si al principio el niño no “come bien”, es decir rechazar o escupir la comida, esto es ¡completamente normal! Se debe insistir, a modo de juego, hasta que dejen de escupirlo y rechazarlo.
Alimentos que se deben evitar
Hay alimentos que deben evitarse por ser muy duros, no disolverse rápidamente en la boca o los muy azucarados. Para ellos lo conveniente es esperar hasta los 3 años de edad, para evitar atragantamientos.
La miel, sobre todo si es fresca y sin pasteurizar, se debe evitar a toda costa puesto que puede transmitir el botulismo, que es una enfermedad grave del sistema nervioso.
Las manzanas, a no ser que estén cortadas en trocitos muy pequeños también se deberían evitar, puesto que requieren de mucha masticación y el bebé se podría atragantar, se pueden incorporar en compotas o purés de frutas.
Me despido ya, esperando que os haya sido de interés.
Realizado por Cristina Vallespín Escalada

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2 comentarios :

  1. Muy interesante, con vuestro bloc estoy aprendiendo muchas cosas. Seguir asi.
    EEB

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    Respuestas
    1. Muchas gracias por tu apoyo Elena. :)

      Un saludo muy grande, el Equipo de Nutrición a las 6.

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