El aceite de oliva, el "oro líquido"

Escrito por Nutrición a las seis el lunes, 7 de marzo de 2016 | 6:00:00


¡Buenos días! Hace ya mucho, mucho tiempo, en este post hablábamos de los tipos de grasas y sus ácidos grasos. También a lo largo de estos años, cuando hemos hablado de las pirámides alimentarias y de una alimentación saludable, hacemos hincapié en utilizar el aceite de oliva como grasa principal.
El aceite de oliva es uno de los alimentos e ingredientes destacable y más característico de la llamada Dieta Mediterránea. ¿A qué se debe esto? El aceite de oliva no sólo es estimado por sus cualidades organolépticas, sino que son ampliamente conocidos sus beneficios para la salud.
Antiguas civilizaciones, además de valorarlo por esas cualidades culinarias, lo utilizaron también con fines medicinales y religiosos, llegando a convertirse en importante objeto de comercio. Tanto es así que Homero llegó a definirlo como el “oro líquido”.
No es en su composición nutricional ni en su método de obtención en donde me voy a detener en este post, para ello ya tenemos secciones específicas (aquí y aquí). Donde me quiero detener yo es en sus beneficios para la salud. 
El principal y más conocido por todos es el efecto que tiene para nuestro corazón. Por el tipo de ácidos grasos que forman el aceite de oliva, tiene un efecto sobre el colesterol en sangre, ayudando a disminuir los niveles de colesterol LDL y a aumentar los del colesterol HDL. Además, se sabe que el aceite de oliva mejora la circulación sanguínea ya que promueve la vasodilatación de las arterias y, como fin último disminuye la presión arterial. 
Otra de las famosas virtudes es su acción antioxidante, debido a la presencia de vitamina E y otros compuestos fenólicos. El aceite de oliva por lo tanto, tiene un papel protector frente al estrés oxidativo celular. Este hecho, junto con el anterior, hace que se pueda decir que el aceite de oliva ayuda a combatir el envejecimiento.
Son numerosos los estudios científicos que relacionan el consumo de este alimento con una menor incidencia de enfermedades cardiovasculares y cáncer.
Algunos estudios, como el PREDIMED liderado por el Dr. José Manuel Fernández-Real, también demuestran que su consumo contribuye a una correcta mineralización de los huesos. Esto hace que sea un alimento importante tanto en la niñez durante el crecimiento, como en la edad adulta para prevenir la pérdida de densidad ósea en patologías como la osteoporosis. 
A nivel intestinal, el aceite de oliva mejora y ayuda en la absorción de ciertos minerales como el calcio, magnesio, zinc y fósforo. Por otra parte, favorece la digestión al reducir la secreción ácida del estómago y ayuda a combatir el estreñimiento.
Incluso hay personal sanitario que emplea el aceite de oliva para tratar úlceras por presión, lesiones típicas de personas ancianas y personas con poca o nula movilidad. 
Cabe destacar que encontramos distintos tipos de aceite de oliva según su procedimiento y tipo de extracción por lo que no todos van a tener dichos beneficios.
Y también quiero hacer hincapié en su ración de consumo. No por tomar más cantidad de aceite de oliva vamos a obtener el doble de protección. No debemos olvidar que, aunque saludable, sigue perteneciendo al grupo de las grasas, por lo que igualmente aporta la misma cantidad de calorías que el resto de las grasas. 
Tras esta breve explicación me despido hasta el próximo día. ¡Saludos!
Realizado por Cristina Vallespín Escalada
Fuentes
Conocimientos adquiridos durante la Diplomatura en Nutrición Humana y Dietética.

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