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El síndrome de malabsorción de la fructosa, ¿qué es y cómo tratarlo?

Escrito por Nutrición a las seis el lunes, 14 de diciembre de 2015 | 6:00:00


¡Buenos días! Entramos en la recta final antes de las vacaciones de navidad, y en esta penúltima semana vamos a hablar de una patología, la malabsorción a la fructosa.
Pero antes de empezar debemos saber qué es la fructosa. La fructosa es un hidrato de carbono de absorción rápida que consta de una sola molécula, por lo que se clasifica como monosacárido. 
La podemos encontrar en frutas y miel en su forma liberada y, unida a la glucosa, forma sacarosa que es la forma de denominar al azúcar común.
Así que todos los productos azucarados también contienen fructosa, una vez que se separa de la glucosa en el proceso de digestión, queda libre y puede dar sintomatología.
¿En qué consiste la malabsorción?
El síndrome de malabsorción de la fructosa se produce por la carencia de suficientes receptores en la mucosa intestinal que transporten este azúcar y atraviesen la pared hacia el interior, concretamente de GLUT5. 
La malabsorción de fructosa se produce porque hay una disminución del transportador GLUT5. En este caso, el exceso de fructosa que no se absorbe sigue avanzando por el intestino hacia el colon, donde reacciona con la microbiota dando como resultado gases, flatulencias, dolor y distensión abdominal, diarrea, malestar, etc.
El porcentaje de población que sufre este proceso es muy variable, ya que puede haber casos muy leves sin apenas síntomas y sin diagnosticar, frente a otros más severos en cuanto a mayor restricción en cantidad de fructosa que se puede tomar. El grado de tolerancia es siempre individual y depende del número de receptores intestinales que se posean.
¿Qué alimentos están implicados en el síndrome de malabsorción a la fructosa?
Los alimentos que contienen fructosa libre en su composición y por tanto, mayor implicación tienen en el desarrollo de la malabsorción son las frutas, la miel y el alcohol.
También existen algunos elementos en la dieta que pueden mejorar o empeorar la captación de fructosa por parte de los receptores intestinales implicados en la tolerancia a la fructosa. 
Por ejemplo, si en la dieta también hay glucosa, el número de moléculas que pueden transportar la glucosa y fructosa aumenta. Esto quiere decir que aumenta la absorción y, por tanto, aumenta la tolerancia hacia la fructosa. Por ejemplo, una manera de tomar conjuntamente fructosa y glucosa es en forma de sacarosa. Así el contenido de fructosa de la dieta sin que provoque sintomatología puede ser mayor. Aunque hay que tener en cuenta la tolerancia individual de cada persona. Esto es debido al transportador GLUT2, que es capaz de transportar tanto glucosa como fructosa, lo que pasa es que la cantidad de GLUT2 depende sobre todo de la cantidad de glucosa que llegue al intestino.
Cuanta más glucosa llegue, más cantidad de GLUT2 se forma. Si tomamos alimentos que llevan bastante glucosa se forma mucho GLUT2 y entonces, aunque tomemos alimentos que contengan fructosa, no tendremos molestias, porque esa fructosa se va a absorber. Si no hay glucosa, el transportador GLUT2 disminuye entorno a un 80-90%.
En cambio, otro elemento como el sorbitol, usado ampliamente como aditivo en muchos productos denominados “sin azúcar”, utiliza los mismos receptores que la fructosa y ambas moléculas han de competir por ellos. De esta manera, en presencia de sorbitol, la absorción de fructosa se reduce. Por tanto, también es conveniente controlar el sorbitol en caso de malabsorción de fructosa.
Los alimentos que contienen sorbitol son principalmente productos “sin azúcar” especiales para diabéticos, golosinas, chicles y fármacos que lo llevan como aditivo. En estos casos, la vigilancia de los etiquetados se hace imprescindible. El sorbitol en etiquetas aparece como (E-420).
Hay que controlar individualmente la cantidad de fructosa para que no exceda la tolerancia y no se produzcan síntomas, pero tampoco hay que eliminar sin justificación este azúcar y no tomar frutas ni verduras con el consiguiente déficit de micronutrientes tales como la vitamina C, ácido fólico, fibra, etc.
¿Cómo se trata?
Hay que evitar los productos con gran cantidad de fructosa, y probar la tolerancia con el resto de alimentos que tienen un porcentaje alto de glucosa como algunas verduras.
Contenido en fructosa de los alimentos
Grupos
Alimentos permitidos por bajo contenido en fructosa
Alimentos a evitar por mayor contenido en fructosa
Azúcares, edulcorantes y alimentos dulces
Glucosa, maltosa, maltodextrina, aspartamo, sacarina, ciclamato, sacarosa*, chocolate negro (mayor nivel de pureza).
Fructosa, sacarosa*, sorbitol (E-420), chicles, caramelos, gominolas, chocolate, helados, polos, jalea real, miel, mermelada, dulce de membrillo, alimentos para diabéticos, bollería y galletería.
Frutas y semillas
Aguacate, papaya, coco, limón, lima, aceitunas, pipas de calabaza y girasol.
Precaución con: naranja, mandarina, plátano, kiwi, sandía, melón, mango, granada, uva.
Manzana, pera, ciruela, cereza, melocotón, arándano, caqui, fresa, frambuesa, mora, albaricoque seco, nectarinas, paraguayas, tomate. Incluido sus zumos naturales y mermeladas.
Verduras y hortalizas**
Grupo A (< 0.5 gr de fructosa / 100 gr): Acelga, brócoli, espinacas, apio, alcachofas, berros, tapioca, setas y champiñones, lechuga, escarola y endibias, patatas viejas.

Grupo B (0.5 – 1 gr de fructosa / 100 gr): Calabacín, calabaza, col, coliflor, espárragos, nabos, pepino, puerro, rábanos, patatas nuevas.
Grupo C (> 1 gr de fructosa / 100 gr): Remolacha, zanahoria, coles de Bruselas, berenjena, cebolla, cebolleta, espárragos, maíz dulce, pepinillos, pimientos, tomate, batata, chirivía, etc., verduras procesadas enlatadas con azúcares no permitidos.
Frutos secos
Almendras, avellanas, nueces, castañas, pistachos.
Higos secos, pasas, dátiles secos, orejones.
Cereales
Cereales refinados y sus harinas (trigo, arroz, maíz, avena, trigo sarraceno, quínoa), pasta blanca, pan blanco no azucarado.
Cereales integrales y salvado, cereales azucarados, con miel o con frutas, harina de soja.
Leche y derivados
Leche, queso, yogur natural, mantequilla, leche en polvo no edulcorada.
Leche condensada, batidos, helados de frutas, yogur con fruta o saborizados, bebida vegetal de soja.
Bebidas
Agua, café, infusiones, cacao, bebidas lácteas sin fructosa o sorbitol.
Zumos de frutas, bebidas alcohólicas, refrescos, bebidas edulcoradas con fructosa o sorbitos.
Carne, huevos y pescados
Productos frescos
Embutidos, salchichas y patés elaborados con fructosa o sorbitol, palitos de cangrejo y otros elementos elaborados.
Legumbres
Lentejas, pequeñas cantidades de garbanzos y alubias.
Guisantes, judías verdes, soja.
Salsas, condimentos y especias
Sal, vinagre, mostaza, especias, mahonesa casera.
Kétchup, mahonesa comercial, vinagre balsámico, nuez moscada, vainilla, sopas comerciales y todas las salsas que contengan fructosa o sorbitol.
Grasas
Aceites y grasas vegetales o de origen animal.
*Sacarosa: probar tolerancia, en caso de molestias retirarla de la alimentación.

** Verduras y hortalizas: probar tolerancia, se considera un nivel muy alto de contenido en fructosa cuando el contenido es superior a 3 gr de fructosa / 100 gr de alimento.
Como recomendaciones generales podemos encontrar que:
  • Las frutas mejor toleradas con bajo contenido de fructosa incluyen la naranja, mandarina, plátano, limón, lima, fresa, kiwi, aguacate, mora, uva y melón. No obstante con algunas de ellas hay que probar tolerancia. 
  • Ingerir alimentos con fructosa en pequeñas cantidades repartidas a lo largo del día, ej. tomar sólo una pieza de fruta o equivalente cada vez, máximo 2-3 piezas al día. 
  • Las verduras mejor toleradas incluyen acelga, brócoli, espinacas, apio, alcachofas, berros, tapioca, setas y champiñones, lechuga, escarola y endibias. Las patatas viejas contienen menos fructosa que las nuevas. 
  • Mediante la cocción las verduras pierden fructosa (se pierde en el caldo de cocción, debemos desecharlo), lo que mejora su tolerancia. 
  • Limitar la ingesta de alimentos con un contenido de fructosa superior al de glucosa así como alimentos que contengan mezclas de fructosa y sorbitol. Esto ocurre en algunas frutas (manzanas, peras, ciruelas, cerezas, melocotones, albaricoques…), zumos de frutas comerciales y algunos dulces (chicles, caramelos, golosinas…). 
  • Los alimentos de origen animal (carnes, pescados, huevos, leche…) se pueden comer sin problema si no están elaborados. En el procesamiento pueden añadirse fructosa y sorbitol. 
  • En general se deben evitar bebidas comerciales de frutas (zumos y refrescos) y todas aquellas edulcoradas con fructosa y sorbitol, al igual que las bebidas alcohólicas.
  • Muchos medicamentos en jarabe contienen glucosa o sorbitol. Aunque la cantidad ingerida es pequeña y generalmente no provoca síntomas, se debería consultar con el médico por posibles alternativas.
Con esto nos despedimos hasta próximos post, mientras tanto ¡ser felices! :)
Realizado por Jorge Ibarra Morato

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