Ensalada de canónigos y rúcula estilo Nutrición a las 6

Escrito por Nutrición a las seis el viernes, 17 de julio de 2015 | 6:00:00

¡Buenos días! Uno de los ingredientes de la receta de hoy es la mermelada de tomate, y como del tomate ya hablamos largo y tendido en esta otra receta, hoy quería hablar de las propiedades de la mermelada, un producto que por todas las creencias de que engorda, a veces, es desterrado de la alimentación de muchas personas.
En primer lugar, ¿qué es la mermelada? ¿Qué la diferencia de las confituras, compotas o jaleas?
La mermelada “es el producto preparado por cocción de frutas enteras, troceadas, trituradas, tamizadas o no, a las que se han incorporado azúcares hasta conseguir un producto semilíquido o espeso. La cantidad de fruta utilizada para la fabricación de 1kg de producto acabado no será inferior a 300 gramos”.
La confitura “es la mezcla, con la consistencia gelificada apropiada, de azúcares, así como de pulpa y/o puré, bien de una sola especie de frutas, bien de dos o más. La cantidad de pulpa o puré utilizada para la fabricación de 1kg de producto acabado no será inferior a 350 gramos”.
La compota “es una conserva de frutas y hortalizas, enteras o partidas en trozos, a la que se ha incorporado una solución azucarada (agua+azúcar)”.
La jalea “es la mezcla, suficientemente gelificada, de azúcares, así como de zumo y/o extracto acuoso, bien de una sola especie de frutas, bien de dos o más. La cantidad de zumo y/o extracto acuoso utilizada para la fabricación de 1kg de producto acabado no será inferior a 350 gramos”.
Confitura y mermelada parecen lo mismo, y en esencia lo son ya que están compuestas de azúcar y fruta, pero lo que las diferencia es la proporción en la que están presentes.
Hoy en día está a la orden del día consumir una pieza de fruta, por toda la oferta de la que disponemos; sin embargo, en la antigüedad era necesario conservarlas, lo más común era desecarlas al sol, pero pronto se descubrió que el azúcar también las conservaba. Hoy en día sabemos que esto se debe a la capacidad del azúcar de atrapar (absorber) y retener las moléculas de agua libres que contienen los alimentos, para que no estén disponibles para los microorganismos.
Es cierto que las mermeladas son un producto del que no debemos abusar por su gran cantidad en azúcares, ya que su consumo frecuente y continuado se relaciona con un mayor riesgo de padecer obesidad, caries y otras enfermedades bucodentales, etc. Sin embargo, ahí radica la diferencia, moderadamente es un alimento del que podemos disfrutar, ya que dentro de unos límites, puede considerarse saludable.
No aportan grasas, de ahí que las calorías totales de las mermeladas no sean especialmente elevadas, pero sí aportan glucosa. Esto puede ser beneficioso para momentos de alta actividad en los que necesitemos un gran aporte energético.   
No debemos olvidar que además del azúcar, su ingrediente principal también es la fruta y, aunque no puede compararse a una ración de fruta (de las 2-3 que debemos tomar al día), sí que puede aportarnos algunos de los efectos fisiológicos de las frutas. Sin embargo, también es cierto que son bastante pocos debido a la ración de consumo.
Entre estos efectos podemos encontrar el de la fibra, ya que se puede utilizar la fruta entera, y el de los minerales y vitaminas, pero en el caso de las vitaminas, muchas de ellas, aunque no todas, se eliminan debido al proceso de elaboración. Sin embargo, un estudio publicado en la revista Nutrition Journal, en enero del 2010, mostró que la mermelada tiene un potencial antioxidante mayor que el de la fruta fresca. Pero esto no significa que debamos escoger la mermelada en lugar de la fruta, lo que si podemos decir es que podemos escoger la mermelada frente a otros alimentos procesados ricos en azúcares simples, como por ejemplo la bollería en general y ciertos tipos de cereales de desayuno.
Y ahora pasamos a la cocina a preparar una rica Ensalada de canónigos y rúcula estilo Nutrición a las 6
Ingredientes
  • Mezcla de canónigos y rúcula
  • 1 o 2 tomates tipo raf
  • 1 pimiento cónico largo
  • Queso de rulo de cabra
  • 1 cucharadita de semillas de sésamo
  • 1 cucharadita de pipas de girasol
  • Vinagre
  • Mermelada de tomate
  • Aceite de oliva virgen extra
Preparación
La preparación es muy sencilla. Lo primero que haremos es lavar bien los canónigos, la rúcula, los tomates y el pimiento, y trocear estos dos últimos.
Después, comenzamos a montar el plato. Ponemos los canónigos, la rúcula, el pimiento y el tomate en un plato o bol, en función de si va a ser individual o como plato para compartir en el centro de la mesa.
Añadimos el sésamo y las pipas de girasol y, finalmente, el queso partiéndolo en láminas gruesas. Echamos un poco de vinagre y aceite, y decoramos también con un par de cucharaditas pequeñas de mermelada de tomate sobre las láminas de queso.
El queso es bastante fuerte, por lo que en conjunto la ensalada se podría consumir sin añadir sal.
Ya estaría listo para disfrutar. 
Con esto nos despedimos hasta el próximo post. :)
Realizado por Cristina Vallespín Escalada y Tamara Valencia Dueñas
Fuentes

COMPARTIR

0 comentarios :

Publicar un comentario