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Cardiopatías congénitas, ¿qué son y cómo tratarlas?

Escrito por Nutrición a las seis el miércoles, 11 de febrero de 2015 | 6:00:00

¡Buenos días! El próximo sábado no sólo es el día de San Valentín, también se conmemora el día internacional de las cardiopatías congénitas pero, ¿qué es una cardiopatía congénita?, ¿cuántas existen?, ¿tiene tratamiento nutricional? Todas estas preguntas las resolveremos en el post de hoy.
La cardiopatía congénita es un problema en la estructura y funcionamiento del corazón, presente al nacer el niño. Puede describir muchos problemas diferentes que afectan al corazón y es el tipo de anomalía congénita más común. 
Además, este tipo de patología causa más muertes en el primer año de vida que cualquier otro defecto de nacimiento. 
La prevalencia de las malformaciones cardíacas congénitas, se estiman en 8 de cada 1.000 recién nacidos vivos, existiendo un número casi incontable de cardiopatías congénitas diferentes, por lo que es necesario clasificarlas; una de las clasificaciones que podemos encontrar, es la que hace la Fundación Española del Corazón (FEC):
  • Cortocircuitos izquierda derecha. Son aquellas en las que se produce un defecto en las estructuras cardíacas que separan la circulación sistémica de la pulmonar, produciéndose el paso de sangre de la primera a la segunda. En este grupo encontramos la comunicación interauricular, comunicación interventricular y el ductus arterioso persistente, entre otras.
  • Lesiones obstructivas. Dificultan la salida de la sangre de las cavidades cardíacas. Entre ellas están las estenosis aórtica y pulmonar, y la coartación aórtica.
  • Cardiopatías congénitas cianóticas. Impiden la adecuada oxigenación de la sangre que llega a los tejidos, por lo que aparece cianosis (amoratamiento de labios o lechos ungueales). Las más frecuentes son la transposición de grandes vasos, la tetralogía de Fallot y la anomalía de Ebstein.
En el caso de los dos tipos primeros, también conocidos como no cianóticos, va a afectar desde el punto de vista nutricional más al peso del niño que al desarrollo normal de la talla. En cambio, las cianóticas van a afectar tanto al peso como a la talla.
Estos problemas pueden presentarse solos o conjuntos. La mayoría de los niños con cardiopatías congénitas no tienen otros tipos de defectos de nacimiento. Sin embargo, las anomalías cardíacas también pueden ser parte de síndromes genéticos y cromosómicos, algunos de los cuales pueden ser hereditarios. Entre ellos encontramos:
  • Síndrome de DiGeorge.
  • Síndrome de Down.
  • Síndrome de Marfan.
  • Síndrome de Noonan.
  • Trisomía 13.
  • Síndrome de Turner.
La mayoría de estas cardiopatías son leves y solo requieren revisiones cardiológicas periódicas. Sin embargo, otras cardiopatías necesitan intervenciones terapéuticas mediante cateterismo o cirugía. Incluso las cardiopatías más graves requieren sucesivas intervenciones acompañadas de largas hospitalizaciones, así como revisiones periódicas, que se prolongan en ocasiones hasta que los afectados son adultos.
Pero, ¿cuáles son las causas?
A menudo, no se puede encontrar ninguna causa concreta para estas cardiopatías y por ello, se continúan haciendo investigaciones acerca de este tipo de cardiopatías. Fármacos como el ácido retinoico para el acné, sustancias químicas, el alcohol y otras drogas, e infecciones (como la rubeola) durante el embarazo pueden contribuir a algunos problemas cardíacos congénitos, así como alteraciones cromosómicas del niño o la edad de los progenitores.
El azúcar en sangre mal controlado en las mujeres que tienen diabetes durante el embarazo también ha estado relacionado con una alta tasa de problemas cardíacos congénitos.
¿Y el tratamiento? 
El tratamiento, como hemos visto anteriormente, es quirúrgico en los casos graves y que así lo requieren, pero la mayoría de las cardiopatías congénitas presentan malnutrición, por lo que se ve afectado el crecimiento y desarrollo normal del niño, como también hemos mencionado, debido a que el mayor gasto cardíaco y las dificultades respiratorias le provocan fatiga y menos apetito. Aquí entra la importancia del tratamiento nutricional, recalcando que sólo en las cardiopatías graves, ya que la desnutrición es una posible complicación que se debe prevenir y tratar.
Por lo que normalmente la dieta es similar a la de un niño sano; no obstante, hay diferencias que van a depender de la edad, del tipo de cardiopatía (si es o no cianótica) y la situación del tracto intestinal. Pero hay que tener en cuenta que la alimentación es muy importante para conseguir una buena recuperación tras una intervención quirúrgica.
Si hablamos de recién nacidos, se recomienda la lactancia materna, ya que tiene grandes beneficios para el niño. Como pudimos ver en este post de etapas de la vida, se debe mantener el pecho mientras la ganancia ponderal sea adecuada; puede ser a demanda en cardiopatías asintomáticas, y en las sintomáticas no se aconseja pasar de las 3 horas de pausa. Se debe instruir a la madre para que deje descansar al lactante unos segundos si le nota jadeante o cianótico. 
Otra de las opciones es la alimentación con biberón, que puede ser de leche materna o, en caso que la madre no pueda, se usarán fórmulas especiales. Su utilidad se basa en que permite medir el aporte y aumentar la densidad calórica de las tomas, pero no es cierto el tópico de que cueste menos trabajo que la succión del pecho materno, ya que se ha documentado lo contrario: se produce un mayor consumo de oxígeno con la succión del biberón que del pecho.
La última opción es la alimentación con sonda, y se recurre a ella cuando con el pecho o el biberón los niños no ganan peso. Es aconsejable proseguir con pequeñas tomas para mantener el reflejo de succión. La sonda se coloca en el hospital y el niño debe permanecer ingresado hasta que se determine la pauta idónea y la familia esté bien instruida. Es raro que un niño con una cardiopatía que precisa ser alimentado por sonda sea dado de alta. Se puede administrar por ella tanto leche materna o fórmula.
En el caso de que la cardiopatía continúe en un niño o adolescente con cardiopatía significativa y peso bajo, que puede deberse a una nutrición insuficiente, se debe procurar aumentar la ingesta calórica con alimentos que le resulten apetitosos y añadir a las comidas habituales una cantidad mayor de alimentos calóricos, para enriquecer los platos o también, suplementar la dieta con algún preparado comercial.
Tras conocer un poco más de cerca estas patologías, que deben estar bien controladas por los cardiólogos, los pediatras y gastroenterólogos, ya que el aporte adecuado de nutrientes es esencial, un servidor se despide hasta el próximo post.
¡Ser felices!
Realizado por Jorge Ibarra Morato
Fuentes
Menudos Corazones.

Control de los niños con cardiopatía congénita en Atención Primaria. Rev. Pediatr. Aten. Primaria v.11 n.44 Madrid oct.-dic. 2009

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