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Síndrome del Intestino Irritable, ¿qué es y cómo tratarlo?

Escrito por Nutrición a las seis el miércoles, 23 de octubre de 2013 | 6:00:00


¡¡Buenos días!! El pasado lunes se celebró el día nacional del Síndrome del Intestino Irritable (SII), una enfermedad que comparte numerosos síntomas con las enfermedades inflamatorias intestinales, la única diferencia es que no dispone de unos criterios diagnósticos definidos o aceptados por la comunidad médica.
Realmente, ¿qué es el SII?
Es un trastorno funcional crónico que se caracteriza por dolor y molestias abdominales recurrentes y cambio del hábito intestinal, con estreñimiento, diarrea y alternancia entre ambas posibilidades. Es una enfermedad que se da en adultos jóvenes, con predominio en mujeres, cuya frecuencia es de 2 a 4 veces a la de los hombres en España.
Cursa de tres formas:
  • Con dolor abdominal crónico y estreñimiento, tendrán dificultad para defecar, al igual que deposiciones menos frecuentes. Estas personas con frecuencia necesitarán hacer fuerza y sentirán cólicos con una deposición. A menudo, no eliminan nada o sólo una pequeña cantidad de materia fecal.
  • Con diarrea intermitente crónica, tendrán heces sueltas y acuosas frecuentes. Con frecuencia, experimentarán una necesidad urgente de tener una deposición, lo cual es difícil de controlar.
  • Forma mixta, que presenta ambas características.
 La forma más frecuente de SII es la que cursa con diarrea.
Esta patología constituye la causa más frecuente de consulta médica por problemas digestivos. Las anomalías fisiopatológicas que se describen son una motilidad intestinal alterada (acelerada en la diarrea y enlentecida en el estreñimiento) y un aumento en la sensibilidad visceral. Además coexisten alteraciones psicológicas en algunos pacientes que desencadenan o exacerban los síntomas.
Su diagnóstico es complejo ya que no existe ningún algoritmo de diagnóstico, dejando a cada especialista su criterio. Generalmente se basa en las características clínicas de la enfermedad, su naturaleza crónica e intermitente sin deterioro orgánico y en la exclusión de otras enfermedades como:
  • Celiaquía.
  • Cáncer de colon (aunque el cáncer rara vez causa síntomas típicos de SII, a menos que se presenten síntomas como pérdida de peso, sangre en las heces o exámenes de sangre anormales).
  • Enfermedades inflamatorias intestinales (enfermedad De Crohn o colitis ulcerosa).
El SII se diagnostica tras la realización de pruebas diagnósticas que terminan por excluir otras patologías cuando, al mismo tiempo, se cumplen los criterios basados en Roma III:
Dolor o molestia abdominal recurrente al menos 3 días por mes en los últimos 3 meses asociado a dos o más de las siguientes situaciones:
  • Experimentar una mejoría de esos dolores tras la defecación.
  • Estar su comienzo asociado a un cambio en la frecuencia de las deposiciones.
  • Así como un cambio en la consistencia de las deposiciones.
Ahora bien, ¿cómo se trata?
Lo primero que se debe hacer es tranquilizar al enfermo. El SII se trata de una enfermedad crónica que puede mejorar pero raramente curar, es una patología que nos va a acompañar a lo largo de nuestra vida y debemos saber convivir con ella.
El tratamiento tiene dos puntos, el uso de fármacos y el tratamiento dietético.
En cuanto a la administración de fármacos, se usan para intentar normalizar la motilidad intestinal alterada, puede proporcionar un alivio temporal de los síntomas. Los más usados son anticolinérgicos, sedantes y antidepresivos; también, antidiarreicos en la diarrea que no cede con otras medidas.
En cuanto al tratamiento dietético,  hay que aclarar que, en general, la dieta tiene poco que ver con el desarrollo de los síntomas y que, salvo seguir consejos de carácter general, el enfermo no debe restringir su dieta eliminando alimentos, a menos que se lo indique su médico o que observe una clarísima relación entre su consumo y los síntomas.
Recomendaciones dietéticas en el SII:
  • Identificar posibles intolerancias alimentarias.
  • Régimen de comidas con horario regular, frecuentes y poco abundantes.
  • Incrementar gradualmente la fibra dietética, en estreñimiento aumentar la fibra insoluble, y en la diarrea la fibra soluble.
  • Limitar la ingestión de grasa.
  • Evitar los alimentos nocivos según tolerancia individual:
    • Leche y derivados.
    • Alimentos y bebidas formadores de gas.
    • Alimentos ricos en fructosa, sorbitol y rafinosa.
  • Abstenerse de cafeína y alcohol.
  • Beber abundante líquido (3 l/día).
  • Hacer ejercicio con regularidad y técnicas contra el estrés.
Con esto me despido, esperando que hayáis entendido esta patología complicada, pero muy frecuente.
¡¡Un saludo!!
Realizado por Jorge Ibarra Morato
Fuentes
Nutrición y alimentación humana.2a ed. Mataix J. Ergon 2009.
Mearin F. Síndrome del intestino irritable: nuevos criterios de Roma III “Medicina clínica vol. 128. Núm 9. 10 de Marzo de 2007”

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