Salteado de pollo con salsa de cerezas

Escrito por Nutrición a las seis el viernes, 29 de abril de 2016 | 6:00:00


¡Buenos días! Hemos llegado al último viernes del mes y os traemos una nueva receta. Para la ocasión, hoy vamos a hablar de las propiedades de la cereza.
La cereza es el fruto del árbol cerezo, perteneciente a la familia de las rosáceas, cuyo color va desde el rojo claro hasta el morado oscuro. Una característica de las cerezas es que si se recolectan antes de tiempo no maduran fuera del árbol, por lo que se deben cosechar y recolectar en el momento adecuado, el cual es un período muy corto de tiempo en comparación con otros árboles que dan frutos.
Podemos encontrar diferentes variedades de cereza y como os avanzamos en este post, pertenecen al género Prunus; concretamente encontramos:
  • Cereza dulce, género Prunus avium.
  • Cereza ácida, género Prunus cerasus. También denominadas guindas.
  • Duke, híbrido que combina propiedades de ambos géneros.
Se cree que esta fruta tiene su origen en los países cercanos al mar Negro y mar Caspio, y de ahí, debido a la migración en tiempos romanos, se expandió hacia Europa y Asia.
En cuanto a su valoración nutricional, cabe destacar que la cereza es fuente de nutrientes como potasio, vitamina C y flavonoides, así como sustancias no nutritivas como el alcohol perílico.
A pesar de la creencia popular de que las cerezas engordan, lo cierto es que por ración de consumo las cerezas apenas aportan calorías. Además, a pesar de ser dulces, su contenido en azúcares naturales no es superior al de otras frutas. Por otra parte, destacar la cantidad en fibra, por lo que se puede decir que las cerezas contribuyen en el buen estado del tránsito intestinal, evitando el estreñimiento. Además, recordemos que la fibra también tiene un efecto sobre el colesterol y la glucemia.  
En cuanto al contenido en micronutrientes, las cerezas contienen beta-carotenos, vitamina C y, sobre todo, ácido fólico, junto con minerales como potasio y en menor cantidad magnesio, fósforo y hierro. Sin embargo, lo más importante es la alta cantidad de antioxidantes que aporta, concretamente flavonoides, entre los que sobresalen las antocianinas y la quercetina, así como compuestos fenólicos. 
Todos estos nutrientes hacen que las cerezas resulten interesantes para prevenir enfermedades cardiovasculares, para disminuir los niveles de colesterol, triglicéridos y azúcar en sangre, para combatir el síndrome metabólico o para prevenir el desarrollo de algunos tipos de cáncer
Por su contenido en potasio y agua, se puede decir que las cerezas tienen un efecto diurético beneficioso en casos de retención de líquidos y enfermedades asociadas como hipertensión, hiperuricemia, cálculos renales… Aunque en el caso de los cálculos renales se debe tener en cuenta el tipo, ya que las cerezas contienen ácido oxálico y puede formar sales agravando la patología. De igual manera, en casos de insuficiencia renal también se debe evitar el consumo de esta fruta. 
Concretamente por su contenido en potasio, se mantiene una adecuada actividad muscular y nerviosa. 
Ya conocemos las propiedades de esta rica fruta, ahora pasemos a cocinar un rico Salteado de pollo con salsa de cerezas
Ingredientes
  • 200 gr. de pechuga de pollo troceada
  • 100 gr. de cerezas
  • Un buen chorro de whisky
  • ½ cucharadita de canela
  • Sal
  • Pimienta
  • Aceite de oliva 
Para el adobo
  • 2 cucharadas de zumo de limón
  • El zumo de 1 naranja
  • 2 cucharadas de miel
  • 2 cucharadas de agua
Preparación
Primero vamos a elaborar el adobo, introducimos el zumo de limón, el zumo de naranja, la miel y el agua en un cazo y lo ponemos al fuego. Cuando rompa a hervir, retiramos y bañamos la pechuga de pollo, troceada y salpimentada, con él, reservando un poco para la salsa. Dejamos macerar unas horas, dándole unas vueltas de vez en cuando para que se impregne todo.
Por otra parte, partimos por la mitad y deshuesamos las cerezas, y las ponemos en una cazuela junto al adobo del pollo reservado, el whisky, la canela y una pizca de sal y pimienta. Lo hervimos durante 5 minutos, tapado.
Una vez el pollo se ha adobado, escurrimos y, en una sartén aparte, lo doramos ligeramente. A continuación, lo incorporamos a la salsa y cocinamos a fuego medio con la cazuela tapada, para que no se reduzca demasiado rápido la salsa, durante 20 minutos o hasta que esté bien hecha la carne.
Ya estaría listo para servir. La mejor combinación para esta receta sería una ensalada, por ejemplo una elaborada con brotes tiernos, en esta ocasión la base es quinoa con verduras variadas.
Realizado por Cristina Vallespín Escalada y Tamara Valencia Dueñas
Fuentes

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