Elige bien a tu comensal... hoy con psilocybina

Escrito por Nutrición a las seis el miércoles, 21 de mayo de 2014 | 6:00:00

¡¡Buenos días!! Visto el interés y el éxito que tuvo el anterior “elige bien a tu comensal” que escribí sobre las amatoxinas, volvemos a retomar el mundo de las setas para hablar en este caso sobre el Síndrome psicotrópico o alucinógeno.
Este síndrome se incluye dentro de las intoxicaciones por setas de latencia breve, es decir, los síntomas suelen ser de carácter leve y autolimitados, y aparecen de 30 minutos a tres o cuatro horas.
En el caso del Síndrome psicotrópico, la ingesta de setas no se hace de forma accidental, siendo su consumo de forma voluntaria dado el efecto alucinógeno que desencadenan tras su ingesta. El compuesto toxico o toxina responsable de las alucinaciones son producidos por los alcaloides contenidos en estas pequeñas setas, en especial la psilocybina y la psilocia, sustancias químicas neuroactivas similares a la dietilamina del ácido lisérgico (LSD).
El periodo de latencia es muy corto, de 15 minutos a 2 horas, por lo que tras la ingestión de las setas causantes, que veremos a continuación, podremos observar los primeros síntomas de intoxicación.
Las especies causantes de este síndrome son de las especies de los géneros Paneolus, pluteus y psilocybe, los conocidos como monguis, donde podemos encontrar la Psilocybe semilanceata, Panaeolus sphinctrinus y Panaeolus sp., Pluteus salicinus, etc.
También podemos encontrar la Psilocybe (Stropharia) cubensis. Es una especie de este grupo que se cultiva a partir de las esporas que se encuentran a la venta en tiendas especializadas y actualmente también en Internet, donde indican todos los pasos a seguir para lograr una buena cosecha.
En la Comunidad de Madrid podemos encontrar la Psilocybe semilancetata en otoño en la Sierra de Guadarrama.
Tal vez el mayor peligro inmediato para el recolector y consumidor es la posibilidad de confundirlas con pequeñas especies tóxicas que contienen “amatoxinas”, como es el caso de la Pholiotina filaris o muchas de las pequeñas lepiotas.
Pero no queda sólo aquí, también la lista de especies que contienen sustancias psicodislépticas es amplia y podemos encontrarlas en distintos géneros. Además de las mencionadas, podemos señalar la Inocybe coridalina, Pluteus nigroviridis, etc… La Mycena pura y el Gymnopilus spectabilis, han sido analizados y no parecen contener psilocybina, pero presenta una cantidad importante de triptófano que actúa como precursor de la biosíntesis de los compuestos en las especies alucinógenas.
Después de conocer un poco más las especies causantes de este síndrome, nos toca preguntarnos sobre qué sintomatología podemos observar en las personas que consumen la toxina.
El cuadro típico son las alucinaciones visuales, sobre todo visiones coloreadas e imágenes de color en movimiento constante, sensación de calor, excitación psicomotriz con alteraciones de la conducta, agresiva y a veces verdaderos e incontrolados ataques de pánico. 
Aunque infrecuente, es también importante señalar que puede haber incoordinación motora, convulsiones, dilatación de las pupilas (midriasis) y trastornos del ritmo cardiaco con bradicardia o taquicardia así como manifestaciones digestivas, sobre todo al inicio con náuseas, vómitos y dolor abdominal.
Las diversas reacciones producidas por estos pequeños hongos dependen muchas veces del carácter y estado anímico previo del individuo que los consume. El efecto de los hongos alucinógenos termina a las pocas horas de la ingesta y generalmente sin mayores consecuencias, pero en algunas personas susceptibles puede producirse después una significativa astenia y postración de una fase depresiva con pensamientos suicidas recurrentes.
Al parecer el consumo de estos hongos no genera dependencia, pero su ingesta repetida puede dejar secuelas psiquiátricas permanentes.
Con esto me despido, esperando que hayáis aprendido un poco más sobre este síndrome y las setas que causan efectos alucinógenos, eso sí, mucho cuidado y lo mejor es mantenerse alejado del consumo de estas setas por las secuelas que puede ocasionar.
Como siempre, ¡ser felices! y nos vemos el viernes con un rico plato.
Realizado por Jorge Ibarra Morato
Fuentes
Conocimientos adquiridos durante la Diplomatura de Nutrición Humana y Dietética.
Setas tóxicas e intoxicaciones. Pedro Arrillaga Anabitarte y Xabier Laskibar Urkiola. Volumen 22 Munibe - Aranzari. 2006

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