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La protección de las grasas del pescado frente al mercurio

Escrito por Nutrición a las seis el miércoles, 28 de enero de 2015 | 6:00:00


¡Buenos días! Hace justo una semana, el 21 de Enero, se publicó en “The American Journal of Clinical Nutrition”, o lo que es lo mismo la revista americana de nutrición clínica, un interesante estudio, aunque ya digo de antemano (y seguramente vuelva a repetir) que a pesar de los datos expuestos tan esperanzadores, hace falta realizar más estudios para corroborar los resultados, y con población a nivel mundial.
El estudio trata sobre el mercurio y el pescado, y el papel beneficioso que los nutrientes del pescado parecen aportar frente a la toxicidad del mercurio.
Pero... ¿Qué es el mercurio?
El mercurio es un metal pesado que puede presentarse, químicamente, de dos maneras. De manera tal cual, es decir, el mercurio como mineral y de manera orgánica, es decir, metil-mercurio. Es importante diferenciarlos puesto que la toxicidad del mercurio mineral es relativamente baja debido a que nuestro organismo y el de los animales no tiene capacidad para absorberlo a nivel intestinal, de esta manera, suele eliminarse vía renal sin mayor problema, a no ser que exista alguna patología clínica o que la ingesta del mineral sea muy elevada, cosa poco probable. Por el contrario, en el caso de que sea orgánico, que es lo normal ya que cuando el mercurio llega a la naturaleza y se deposita, con el tiempo la propia naturaleza lo transforma en metil-mercurio, el cual sí es tóxico para el hombre y los animales porque esta forma al ingerirse se va acumulando y afecta, principalmente, al sistema nervioso.
Se conoce ya desde hace siglos la neurotoxicidad del mercurio para el hombre, sin embargo, no fue hasta 1950, cuando ocurrió el brote de Minamata, en Japón, cuando realmente se empezó a considerar el efecto agudo de la toxicidad. Desde entonces, de todos es sabido que los pescados contienen grandes cantidades de mercurio, cuanto mayor es el tamaño del pescado mayor es su contenido en metil-mercurio, y esto se traduce en que los profesionales de la salud hayan venido aconsejando evitar un alto consumo de este tipo de pescados, y más aún a la población infantil y a las mujeres embarazadas.
Y con esto llego al estudio en cuestión, el cual sugiere que los nutrientes que se encuentran en el pescado, especialmente las grasas omega-3, tienen propiedades que parecen proteger al cerebro y sistema nervioso de los efectos tóxicos del mercurio.
La investigación se ha llevado a cabo en las islas Seychelles, en donde a lo largo de 30 años han estudiado a más de 1500 mujeres con sus hijos. Estas mujeres, a lo largo de su vida, incluido el embarazo, consumen un promedio de 12 ingestas de pescado a la semana, lo que supone que están alrededor de diez veces más expuestas al mercurio que las mujeres europeas y estadounidenses. Sin embargo, a pesar de esto, los profesores y científicos que participaron en el estudio no hallaron asociación alguna entre esa exposición prenatal tan alta al mercurio y problemas en el desarrollo neurológico derivados del efecto tóxico del mercurio. De esta manera, así afirma el profesor Edwin van Wijngaarden que “Cada vez está más claro que los beneficios del consumo de pescado pueden ser mayores o, incluso, enmascarar los posibles efectos adversos del mercurio”.
Por su parte, el profesor de Nutrición Humana de la Universidad de Ulster, en Irlanda del Norte apunta que “Esta investigación proporcionó la oportunidad de estudiar el papel de los ácidos grasos poliinsaturados en el desarrollo y su potencial para aumentar o contrarrestar las propiedades tóxicas del mercurio” y continúa, “Los resultados indican que el tipo de ácidos grasos que una madre consume durante el embarazo puede marcar una diferencia en términos de futuro desarrollo neurológico del niño”.
Los resultados que se obtuvieron fueron problemas en el desarrollo de los hijos de aquellas madres que tenían niveles bajo de omega-3 aunque altos de omega-6, pero no en lo hijos de aquellas madres cuyos niveles de omega-3 eran altos.
Como ya os explicamos en el post “Tipos de grasas y sus ácidos grasos”, los ácidos grasos omega-6 los encontramos en los aceites vegetales mientras que los omega-3 los encontramos en los pescados azules, ciertos vegetales de hoja verde, legumbres y frutos secos. Además estos últimos, son antiinflamatorios.
Así, la teoría de los resultados obtenidos es que el mercurio produce una oxidación que resulta en una inflamación en el cuerpo al ser ingerido y, debido a ese papel antiinflamatorio de los ácidos grasos omega-3 del pescado, éstos reducirían el nivel de inflamación de la madre, disminuyendo cualquier futuro efecto nocivo en el bebé.
Desde mi punto de vista, como he comentado al principio, es un gran estudio y muy prometedor. No me cansaré de decir que no existen alimentos buenos o malos, sólo recomendados y menos recomendados y todo en su justa medida. Eso sí, tampoco quiero decir que ahora nos lancemos como locos a comer este tipo de pescado porque “total, tiene omega-3 que me va a proteger...” No. Hay que ser conscientes de que se necesitan más datos de hasta qué niveles de mercurio esto resulta efectivo y también realizar estudios en países europeos y americanos y no asociar sólo este efecto al pescado azul, hay que ver el global de la dieta, cosa que no se menciona en este estudio... sólo mencionan que las mujeres toman 12 ingestas de pescado, pero no especifica qué clases de pescado incluyen esas 12 tomas ni menciona tampoco qué otros alimentos consumían, es decir, el tipo de dieta que seguían, ni la manera de cocinarlos.
Con esta última reflexión, me despido hasta el próximo día. Un saludo y ¡ánimo! Que ya estamos a mitad de semana :)
Realizado por Cristina Vallespín Escalada
Fuentes

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