¡ALERTA DESAYUNO!

Escrito por Nutrición a las seis el sábado, 14 de octubre de 2017 | 6:00:00

¡Buenos días! Debido a la reciente publicación en los medios de comunicación del estudio que baraja la hipótesis de que no desayunar podría influir en la aparición de arterioesclerosis, últimamente se está hablando mucho de si realmente es necesario desayunar o no.
Photo by Brooke Lark on Unsplash
Esta es una premisa que puede dar suculentos titulares, de estos que tanto nos van y que venden mucho, titulares apocalípticos me atrevería a decir. Alguien que busca este tipo de titulares se lanza a leer estudios o a hojear más bien si el estudio fuese en papel, sin prestar atención a las conclusiones y al proceso, esta persona se abalanza sobre el estudio y se pregunta <<¿Cómo me pueden leer? Piensa…y concluye “El estudio trata del desayuno y la arterioesclerosis, es un estudio observacional pero eso nos lo saltamos total es ciencia igualmente, concluye que el desayuno podría influir porque hay más personas con arterioesclerosis que no desayunan que personas que si lo hacen…. reflexiono… casi lo tengo… y… titular: ¡SI NO DESAYUNAS PUEDE DARTE UN INFARTO!”>>
Y así, sin más, un estudio que concluye que hay que seguir investigando y que el desayuno podría influir sobre la arterioesclerosis, pero que hay que comprobar otras variables, se convierte en un titular que vende y crea pánico entre las masas.
Pues bien, desayunar no es obligatorio, yo siempre he defendido el desayuno, eso no lo voy a negar, pero también vivimos en un mundo en el que, por suerte, no todos somos iguales y las costumbres y el cuerpo de cada uno varían, por lo que sí, es posible no desayunar, no hacerlo nada más levantarse o esperar hasta la hora de descanso en el trabajo.
Una alimentación saludable de calidad no se mide en horarios, cada uno se organiza como puede o quiere pero eso sí, y esta debería ser una frase titular para todos: “Sigue una alimentación de CALIDAD” y con la coletilla de: “…y adaptada a tu situación”. Volvemos a lo que decimos siempre hay que utilizar el sentido común y pensar antes de actuar, dedicarle un tiempo a valorar ¿cómo me estoy alimentando? ¿Realmente es lo que necesito? y en función de las conclusiones cambiar, adaptar y mejorar lo que haya que mejorar y conservar aquello que nos siente bien.
Con esto me despido hasta el próximo post. :)
Realizado por Tamara Valencia Dueñas
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